La Basílica, monumento histórico y edificio emblemático de Paysandú, sufre grave deterioro

La Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo, uno de los edificios emblemáticos de Paysandú y Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación, presenta un avanzado estado de deterioro de su patrimonio artístico debido a la existencia de humedades que ponen en peligro las pinturas de su cúpula, bóveda y paredes, que datan de fines del siglo XIX.

La curia ha realizado algunas obras menores de mantenimiento y está haciendo un relevamiento de la situación del edificio y su equipamiento pero le resulta económica y técnicamente imposible encarar las obras que se requerirían para preservar este patrimonio y frenar su deterioro, según dijo el párroco Antonio Mazza. basilica

Ante esta situación, desde la Parroquia se está convocando a la integración de una comisión que contribuya a la búsqueda de una solución al problema, en tanto que desde hace muchos años no se recibe ninguna contribución económica desde la Comisión Nacional de Patrimonio para el mantenimiento del edificio.

De acuerdo a la Ley 14.040 –que creó la referida comisión, dependiente del Ministerio de Educación y Cultura–, y su decreto reglamentario, corresponde a este organismo “asesorar al Poder Ejecutivo en el señalamiento de los bienes a declararse monumentos históricos” y “velar por la conservación de los mismos, y su adecuada promoción en el país y en el exterior”. Toda la Básilica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo así como su equipamiento, el órgano Gamba y Comoglio y la Campana de las Misiones con la inscripción “Sante Nicolae, Ora Pro Nobis año 1689” (actualmente exhibida en el frente del edificio) fueron declarados Monumento Histórico, Artístico y Cultural de la Nación por el Poder Ejecutivo Nacional.

La historia de nuestra actual Basílica data desde los orígenes de Paysandú. Ya en 1786 ya existía una capilla de paredes de adobe y techo de paja, ubicada donde hoy se encuentra la Dirección de Turismo.

En 1860 los maestros de obra italianos Bernardo y Francisco Poncini, iniciaron la construcción del nuevo templo, siendo diseñado inicialmente en el más puro estilo renacentista. No obstante, los bombardeos que sufriera la ciudad durante la Defensa de Paysandú, en 1864, la destruyeron casi totalmente cuando faltaba muy poco para finalizar su construcción.

En 1872 bajo la administración del jefe político Eduardo Mac Eachen, se realizó la reconstrucción de la iglesia, en estilo neoclásico italiano, que fue inaugurada en 1873 y finalizada en 1879. En 1949 el Papa Pío XII, le otorgó el título nobiliario de Basílica Menor.

Pinturas presentan gran deterioro

“El principal problema en este momento son las humedades, que están echando a perder todas las pinturas. Estamos haciendo un relevamiento fotográfico porque el que hay es de hace unos cuantos años, lo cual permitirá apreciar claramente el avance del deterioro”, dijo el cura párroco Antonio Mazza, designado hace aproximadamente un mes en dicha función.

“Lo primero que se debe afrontar son las humedades y eso requiere una obra importante. Sin embargo, es necesario hacerla lo antes posible porque todas las pinturas presentan un deterioro muy grande, que me parece avanza a pasos agigantados”, dijo Mazza al expresar también su temor que al cortarse las humedades los revoques se “descascaren” echando a perder las pinturas del templo.

Las pinturas de referencia son originales del año 1898, tratándose de frescos en la cúpula y bóveda y pinturas al temple (una técnica que utiliza tierra de colores y clara de huevo como aglutinante) en las paredes y columnas. Fueron realizadas por el pintor italiano Antonio Buscaglia, quien fue contratado para tal trabajo por el párroco Dámaso Moreira.

En el caso de los dorados, se trata de laminado en polvo de oro. “Según las personas con las que he hablado esto no se retocó nunca y no es sencillo porque debe ser realizado por un experto, además, hoy en día si uno le pasa un plumero, escoba o incluso el dedo, se sale”, añadió. También es necesario realizar mantenimiento a las piezas de madera y el sistema eléctrico, que no ha sido modernizado desde su instalación.

Aunque no está evaluado cuánto se necesitaría para este tipo de reparaciones, en todos los casos la Basílica requerirá “sin duda” del apoyo externo.

“Hemos hecho obras de mantenimiento menores, como el arreglo del atrio –donde se eliminaron humedades del piso y repusieron más de 40 baldosas de mármol conseguidos en demoliciones en Montevideo a elevado precio– y eliminación de humedad, revoque y pintura en los frisos de la entrada de la Basílica.

Son trabajos que no se ven y sin embargo son muy costosos”, dijo el cura párroco a modo de ejemplo. También hay grietas en el techo, que requiere un urgente mantenimiento para eliminar filtraciones. Además, se llueven algunas partes de la cúpula. “Hay mucho trabajo por hacer pero son cosas delicadas y costosas”.

Promueven comisión de apoyo

“Creo que la Basílica está muy adentro en el sentir de Paysandú, ya se trate de personas católicas o no, porque además de su valor religioso forma parte de la historia de esta comunidad y tiene un valor arquitectónico importante”, razón por la cual desde la Parroquia se impulsa la conformación de una comisión de apoyo “que mantenga relacionamiento con la Comisión de Patrimonio y las fuerzas vivas”.

“Existe una Comisión del Organo pero actualmente han quedado pocos integrantes, por lo cual debe ser revitalizada”, agregó.

Dijo Mazza que también el órgano adquirido en 1906 a la casa Walcker de Alemania y recuperado en 1997, requiere de mantenimiento porque “estos no está hecho para climas como el nuestro y en las épocas de sequía se reseca el cuero al que están sujetas las lenguetas de madera, y se desafina”. “Por otra parte, el órgano está puesto hacia la plaza pero recibe todo el calor del rosetón que queda atrás, el cual se ha tapado para preservar el órgano pero, a su vez, se está perdiendo la visualización de su belleza”, añadió.

Mazza señaló también que existe el proyecto de rescatar el carrillón del campanario y realizar recambio de piezas y mantenimiento al reloj de la Basílica.

En lo que respecta a las campanas, por iniciativa y cooperación de la señora Nicolasa Argois de Stirling, en 1909 fueron sustituidas las tres campanas de la iglesia por “un Concierto de seis campanas” de la Casa “Udine de Poli” de Italia, que se conserva pero que no ha funcionado en las últimas tres décadas. Cada campana emite una nota musical que son : Mi Bemol, Fa, Sol, La Bemol, Si Bemol y Do.

Además de desarrollar una intensa actividad religiosa como principal templo católico del Departamento, la Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo es visitada por muchos turistas, especialmente argentinos, y habitualmente se utiliza como sede de eventos culturales.

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9 comentarios en “La Basílica, monumento histórico y edificio emblemático de Paysandú, sufre grave deterioro

  1. No estoy de acuerdo con que el ministerio de educación y cultura ponga guita para arreglar el templo. ¿Por que el vaticano no puede donar la plata para arreglarla, ya que posee el segundo tesoro en oro más grande del mundo?

  2. Es una buena pregunta, Sergio. Sin embargo, no es menos cierto que el Estado tiene responsabilidad de mantenimiento de todos los Monumentos Históricos y este lo es, no por su carácter religioso sino por haber sido bastión de la Defensa de Paysandú. Núcleo de la resistencia y por eso está directamente ligado a la historia de la ciudad y ese singular episodio de la historia nacional y regional.
    Saludos y gracias por escribir.
    Carol

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