Melchora Cuenca, olvidada de la historia oficial

melchora-cuenca-2Melchora Cuenca fue una de las esposas del general José Gervasio Artigas y su casa, hoy tapera, se encuentra a orillas del río Queguay, a unos 40 kilómetros de la ciudad de Guichón.

Allí convivió la pareja y nacieron sus hijos Santiago y María y, en esa vivienda, ella vivió hasta finales de 1840 aproximadamente.

La suya es una historia bastante desconocida aunque fue testigo y partícipe clave de la etapa de apogeo y derrota del Prócer.
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Historias verdaderas: el hospital que nació del pueblo

Hospital Galan y RochaEl hospital es una de las instituciones más antiguas de Paysandú. Si bien su emplazamiento y edificio actual –que ha sido objeto de modernas remodelaciones y ampliaciones—data de 1915, su existencia institucional se remonta a casi 150 años atrás. Por otra parte, cabe destacar que la sociedad sanducera fue la primera del Interior que, por impulso propio y cooperación popular,  tuvo un hospital.

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Historias bajo el asfalto

1868primertranviaA quienes transitamos hoy por las calles céntricas de Paysandú puede resultarnos difícil imaginar que por allí mismo pasaron otros medios de transporte ciudadanos que autos y motos. Quizás haya también quien no sepa que 18 de Julio tenía antaño otro sentido de circulación y que bajo el asflato está sepultada parte de nuestra historia: los rieles que usaron los tranvías sanduceros.

Sin duda alguna no es tarea sencilla imaginar todo eso. El transporte colectivo de pasajeros fue primero un sueño de una ciudad progresista y empeñosa que en diversas etapas de la historia supo levantar cabeza y apostar a más. Los tranvías -los que existieron y aquellos que quedaron en el proyecto- forman parte de ese ímpetu de urbanización de los tiempos en que muy otro era el paisaje ciudadano. Tiempos en que las señoras usaban sombreros, los hombres riguroso traje y los niños pantalón cortito… tiempos en que la gente se trasladaba en tranvías tirados por caballos mientras soñaba con el tranvía eléctrico. Sigue leyendo

Gabino, el grande

gabinoEl nos dedicó una canción que hemos incorporado a nuestra identidad como sanduceros y nosotros conservamos nada más ni nada menos que su guitarra: Gabino Ezeiza, el último gran payador rioplatense.

 Gabino “El Negro” Ezeiza  fue el más famoso rioplatense en el arte de payar, tanto en su tierra argentina como el Uruguay. Varias veces llegó a Paysandú, donde sus presentaciones eran promocionadas con mucha anticipación y generalmente las entradas resultaban agotadas.

Nacido en el barrio de San Telmo (Buenos Aires) el 3 de febrero de 1858, fue de cuna muy humilde y llegó a tener popularidad por su dedicación total a la obra de versificar, guitarrear, payar y componer canciones, que casi siempre fueron estrenadas por él mismo.

Se estima que su composición poética con largueza el medio millar de obras, entre las que se recuerdan siempre Heroica Paysandú, Salve y Libertador. Se recuerda siempre en los libros que tratan sobre el tema de las payadas, la que sostuvo con Nemesio Trejo, que duró tres días y otra del año 1891, en el teatro Florida, con el mismo contendor.

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Un puente de cien años, que tuvo su festejo

puente de tablas rio queguayA impulso de la Escuela Nº17 de Piñera, la comunidad de la zona celebraró el 1 de diciembre de 2013 los 100 años del puente de tablas existente sobre el río Queguay con un acto en el que habrá espectáculos musicales así como otras actividades que han sido planificadas con apoyo del Municipio de Guichón y la Comisión Fomento de la Escuela.
El puente, construido hace un siglo para unir a las comunidades de Cuchilla del Fuego y Piñera, significó un cambio sustancial para la primera de ellas a efectos de sacar la producción de la zona hasta la estación del tren en Piñera, que en ese entonces se llamaba Villa Elisa.
“Tomamos contacto con la historia del puente y los pobladores de aquella época a través del libro ‘Historias de Villa Elisa’ del maestro José María Firpo, cuyo nombre lleva la Escuela Nº17 de Piñera”, comentó la maestra Adela Scartaccini, docente de ciclo básico del Centro Integrado que funciona en la Escuela Nº17, que tiene 33 alumnos en Secundaria y 16 en Primaria.
“Después de muchos años de editado, los alumnos de la escuela leyeron el libro, del cual nos fueron donados varios ejemplares por la Editorial Cal y Canto ya que no está a la venta. En base a eso, los niños y adolescentes de la institución hicieron una investigación para conocer más la historia de la zona y su puente”, explicó.
HISTORIA DEL PUENTE
La construcción del puente, con una extensión de aproximadamente 40 metros, se inició en 1911 y en 1912 una creciente lo destruyó. Se terminó de construir en 1913 con tablas de curupay.
En las inmediaciones vivía un “puentero”, funcionario del MTOP que “bajaba la baranda del puente cuando venían las famosas crecientes del Queguay. Se utilizaba mucho para llegar hasta Piñera y embarcar la lana y las tropas en la estación del tren en Piñera”, relató la maestra.
Por su parte, la directora de la Escuela Nº17, maestra Rosa Rodríguez, dijo que el centro educativo está muy interesado en rescatar la historia de estas comunidades y recuperar las vivencias y testimonios de época que pueden haberse transmitido por tradición oral .

Artículo publicado originalmente en El Telégrafo.