Educación y Cultura, Paysandú, Portada

Piden declaración de patrimonio histórico para la Jefatura de Paysandú

 

Foto: El País

Un grupo de ciudadanos de Paysandú iniciaron una campaña de adehesiones para solicitar a la Comisión de Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación la declaración como “patrimonio histórico nacional” del edificio de la Jefatura de Policía.

La iniciativa es promovida por el coordinador de la Red de Patrimonio de Paysandú, arquitecto Rubens Stagno, y José Rivero, ex presidente de la Comisión Departamental de Patrimonio y el diario El Telégrafo.

En la carta que se enviará a la presidenta de la Comisión de Patrimonio Historico y Cultural de la Nación, ingeniera María Simón, se indica que el histórico edificio es un “mojón representativo” de un período de paz y progreso de la historia del país, así como testigo mudo de los hechos trágicos del año 1864 y de la heroica Defensa de Paysandú.

“Como obra representativa de las corrientes neoclasicistas, ideas y formas que en la arquitectura nacional fueron plasmadas en el período republicano, bajo la influencia italianizante y como arquitectura, cuyos autores formados en Italia, dejaron el legado de sus conocimientos en nuestra tierra litoraleña” es que “destacamos que a nuestro criterio, es el primer edificio público que se construyó en el Interior del país para responder a las necesidades de consolidar la República”, agrega.

La edificación se mantiene hasta hoy en sus funciones, con especial cuidado de la estructura y ornamentación original, cualidades que a juicio de los proponentes “merecen la Declaratoria de Monumento Histórico Nacional, un reclamo que la sociedad sanducera ha sostenido por años, y que no dudamos de la respuesta positiva que finalmente nos dará esa prestigiosa Comisión Nacional”.

Un poco de historia

La construcción del nuevo edificio, sede de la Jefatura Política y de Policía, y Juzgado Ordinario comienzó en enero de 1860 y culminó en 1862. En el programa de la obra se establecía que en torno a un gran patio central, se dispondrían una antesala, una habitación para el Jefe, una para la Junta Económica Administrativa, otra para sus sesiones, una espaciosa para el Alcalde ordinario, otra para los litigantes, y otra para el Juzgado de Paz .Un aljibe de trescientas pipas de agua, con capacidad para abstecer a todas las oficinas.

Desde 1860 el país contaba con un gobierno constitucional, electo por absoluta mayoría de la Asamblea General y que concitaba, sin distinción de matices políticos, conformidad y adhesión.

El presidente Berro, adoptó una serie de medidas para elevar la economía del país y asegurar la independencia nacional, en un rumbo que ayudaba a crear condiciones favorables para un avance de las fuerzas productivas. Ese proceso contó en Paysandú con la gestión de Basilio Pinilla como jefe político.

Se ha sostenido que “difícil será encontrar a un funcionario como Pinilla que haya dejado tan vasta obra edilicia y organizativa”. Fue Coronel del Ejército Nacional, pero por encima de todo fue un brillante organizador y un visionario. Nos legó un excelente patrimonio edilicio tales como la Iglesia nueva (hoy Basilica de Nuestra Señora y San Benito de Palermo),el Teatro Progreso (hoy Florencio Sanchez), la Casa de Policías (Jefatura) entre otras grandes obras, pero fundamentalmente construyó ciudad, ampliando su trazado y acondicionando espacios públicos, y creando servicios acordes a las necesidades de la época.

Los hermanos Poncini

Para llevar a cabo su trascendente gestión, Pinilla hombre dotado de grandes virtudes, también las tuvo para saberse rodear en sus proyectos culturales y edilicios, de artistas y personal técnico de primer nivel.

Tal es el caso de los hermanos Bernardo y Francisco Poncini, oriundos del cantón suizo del Ticino, de habla italiana quienes son los autores de las obras señaladas y otras, como viviendas de patio central, que según Ramón Gutierrez, son parte de una “arquitectura italianizante” que distingue al litoral fluvial y que, a pesar de pérdidas y mutilaciones, aún hoy caminando por la ciudad se puede palpar ese lenguaje formal heredado del siglo XIX.

“Cuando fueron llamados a Paysandú, ya tenían importantes obras en la capital. Su formación en el norte de Italia data presumiblemente de los años 1840 a 1845

Fue Francisco Poncini quien se radicó en Paysandú, trabajando como maestro de obra, para lo cual se encontró y obtuvo la colaboración de una importante inmigración italiana. Recién llegados a nuestra ciudad, constructores, albañiles, carpinteros, ebanistas y herreros poseían un gran amor por su oficio”, recordó Stagno.

Junto a Rivero también destacó que en el arte de la escultura, los aportes de Giuseppe Livi, nacido en Carrara en 1820, formado en la Academia de Bellas Artes de Florencia, autor de la Estatua de la Libertad en mármol, en el centro de la Plaza Libertad (hoy Constitución) y con posterioridad también autor de la escultura en bronce que remata la “Columna de la Paz”, en la Plaza Cagancha (1867). “En el caso particular de la Jefatura, contribuyó en su fachada con dos esculturas en los extremos del frontis,(se trata de la Justicia y la Fortaleza) y seguramente en parte de la ornamentación. También es de su factura el brocal del aljibe realizado en una sola pieza de mármol de carrara en el patio central.En sus ocho caras, se alternan las figuras que representan los cuatro continentes y cántaros con flores”, explicaron.

Arte y arquitectura

El texto que se enviará a la Comisión Nacional de Patrimonio señala también que “en el río de la Plata, luego de las luchas independentistas, se produce una ruptura con la estética colonial española y se impone un historicismo neoclásico en busca de las raíces de la República y el Derecho, de sus valores éticos y virtudes cívicas” y que este estilo –de modalidad franco italiana– de carácter colonial da paso a una etapa republicana y que “estas ideas y formas son las que prevalecen en la construcción de Paysandú a partir de 1858 y el edificio de la Jefatura es un muy buen ejemplo: no responde a un estilo puro, sino a una combinación de estilos clásicos griegos y romanos, reúne en su fachada elementos pertenecientes al órden dórico y al órden toscano”.

La tragedia

“La historia, que muchas veces reserva hechos que nos asombran por sus contradicciones, quiso que aquella etapa posterior a la Guerra Grande,de paz y progreso, tan promisoria para el país y en especial para Paysandú, terminara con una tragedia. De pronto la paz se convirtió en guerra,el progreso en destrucción y la vida valiosa de orientales, sanduceros, entrerrianos y hasta brasileños, en muerte. Fueron entonces aquellos bellos y trabajados muros de la Jefatura, quienes sirvieron de trincheras, para contener el ataque de las fuerzas de Venancio Flores, coaligado con fuerzas imperiales brasileñas y con el apoyo de la oligarquía porteña”, agrega la misiva.

La Defensa, que culminó el 2 de enero de 1865, duró 33 dias, a cargo de Leandro Gomez y un puñado de 900 hombres que habían jurado luchar por la Independencia y la Constitución, hasta vencer o morir. El edificio de la Jefatura, convertido en uno de los bastiones de los defensores, sufrió impresionantes daños en su fachada, debido a los tiros de cañón, al igual que la Iglesia en proceso de construcción. En los años posteriores pronto fue restaurada, y hasta nuestros días existe una constante preocupación de la sociedad sanducera por su conservación y mantenimiento.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s