Más ecológico, menos contaminante

El acceso a fuentes energéticas es un tema crucial para todos los países del mundo debido a la inminente necesidad de contar con ellas para la producción, industrialización, procesos de consumos masivos y hogareños.

En nuestro país el tema viene siendo centro de discusión y debate desde hace algunos años y se refuerza cada vez que existen problemas para el abastecimiento debido a la alta dependencia de la energía hidroeléctrica y, a su vez, de ésta en relación a las lluvias y la situación hidrológica de nuestros principales cursos de agua. En consecuencia, cada vez que la sequía acucia, el país debe importar energía de naciones vecinas o producirla en base a petróleo, con el consecuente encarecimiento de la producción.

Las energías limpias, también llamadas sustentables, en especial la eólica, ha tenido un interesante impulso desde fines de la anterior administración de gobierno nacional merced a la incorporación de privadas en la producción.

Ya han sido instalados parques eólicos y son varios los que están tramitando las autorizaciones necesarias para su instalación en distintos puntos del país, lo que abre una interesante perspectiva en cuanto al aporte que puedan hacer a la red energética nacional.

En tanto, una encuesta realizada hace un tiempo atrás por la empresa Factum reveló que tres de cada cuatro personas prefieren lo que se puede llamar las nuevas fuentes de energía: la eólica y la solar.

Aclaremos que el uso del viento y del sol como fuentes de energía es lo más viejo que usó la humanidad, pero se le llaman nuevas porque es reciente el uso a escala masiva, como por ejemplo para generar electricidad en grandes cantidades.

La consultora preguntó a la gente cuáles son las tres fuentes que considera preferibles, dado que en general no se apuesta a una sola fuente de energía. Los datos indican que un 85% mencionó la solar y eólica, un 48% el gas, un 24% el petróleo, un 13% la nuclear y un 10% el carbón.

La lista no incluyó la energía hidráulica, que es la energía dominante en Uruguay, pues ya queda muy poco para avanzar en ello y la discusión se centra en las fuentes en las que hay que avanzar, en fuentes complementarias de la energía hidráulica. Tampoco se incluyen fuentes como la biomasa o los biocombustibles, que requerirían de explicaciones muy pormenorizados en el estado actual del debate.

Resulta claro que hay una inclinación por lo que contamine menos y lo interesante es que lo sigue prefiriendo aunque le cueste más.  El 88% contestó que prefiere la que contamine menos aunque sea más cara.

Otro dato interesante es que sólo un 24% de los uruguayos está de acuerdo con la energía nuclear, mientras qeu un 58% está en desacuerdo, un 13% no opina y un 5% no está de acuerdo ni en desacuerdo. El rechazo es categórico y el 56% considera que las centrales nucleares son un peligro para la salud y la vida y reafirma el deseo de apostar a la menor contaminación posible.

En conclusión, los uruguayos –al menos en teoría–se inclinan decididamente por lo más ecológico y no por lo más económico y, por otra parte, según estos datos, sería bastante difícil contar con la aprobación social para una eventual instalación de plantas nucleares en Uruguay algo que el sistema político ha planteado como un tema de discusión para el futuro inmediato. Indudablemente, la discusión continuará.

¿Cuál es tu opinión al respecto?

Foto: Clara María Inés (Flickr, CC)

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