Historia del Obelisco de Paysandú

Foto vía El Telégrafo.

Fue en la década del ’30 que en Paysandú comenzó encontrar adeptos las idea de que Paysandú, al igual que las grandes ciudades del orbe, debería tener un obelisco. Hoy lo tiene y ¿qué sabemos de él los sanduceros del tercer milenio?

El Obelisco, ubicado en la intersección de Entre Ríos y avenida Salto fue inaugurado en 1961, en ocasión del sesquicentenario del desembarco de José Gervasio Artigas en las playas sanduceras para sumarse a la revolución oriental que luego lo tendría por primerísima figura.

Repasemos los hechos de 1811 y veremos qué fue lo ocurrido. En Montevideo el gobernador Elío era el símbolo del dominio español. Pero en el alma del pueblo de la Banda Oriental estaba ya germinando la aspiración de la Independencia exitada por la Revolución de Mayo de 1810 en Buenos Aires.

En la segunda mitad de enero de 1811, surge en la pequeña localidad de Belén la primera evidencia, inspirada por el comandante militar Francisco Redruello, de que la insurrección de los patriotas estaba a punto de estallar.

Viene después, pocos días más tarde, la Conspiración de Casa Blanca, movimiento frustrado por la sorpresiva aparición del jefe naval realista Michelena, que dispersa a los conjurados; pero que significa un segundo paso hacia la independencia, el 11 de febrero. Sucederá ese mismo mes el Grito de Asencio, dado por Viera y Benavídez y que tuviera la más amplia repercusión en la campaña oriental. Pero antes,  apenas cuatro días antes de Casa Blanca, Artigas se incorpora de hecho a la revolución que lo tendrá como caudillo.

Incitado a la rebelión por el espíritu de Mayo, había estado aguardando el momento propicio para dejar de militar bajo las banderas de España e incorporarse al movimiento insurreccional. Y ese momento llegó el 15 de febrero en Colonia, donde se encontraba destacado con su Compañía de Blandengues, con el grado de capitán. Ese día rompe con su jefe, el brigadier Muesas, y en seguida resuelve desertar, lo que hace en compañía de su amigo y confidente, el cura de Colonia, Dr. Enrique Peña, el teniente Rafael Hortiguera y un esclavo del primero, al que llamaban “tío Peña”. Los cuatro emprenden el camino hacia el norte y se refugian en un monte cercano al arroyo San Juan. De allí, por intermedio del cura, Artigas se dirige el rico propietario de esos campos, Teodosio de la Quintana, quien le proporcionó un baqueano, Chamorro, puso a sus ordenes algunos hombres y le regaló una tropilla de excelentes caballos.

De capitán de Blandengues, transformado en libertador de la Bando Oriental, emprende su primera marcha con el primer ejercito de la patria, un puñado de negros lanceros, y se dirige hacia el río Negro. En el trayecto anuncia a sus amigos la buena nueva: el próximo regreso. Cruza el departamento de soriano y pasa por mercedes. Entonces, cruza el río Uruguay a la altura de Paysandú y pisa territorio occidental en el arroyo de la China (Concepción del Uruguay), llega a Nogoyá (Entre Ríos) y de allí se dirige a Buenos Aires, donde anuncia a la Junta su presencia y el levantamiento en armas de su pueblo. Es la segunda vez que llega a la Buenos Aires pero ahora su prestigio era mucho mayor y la Junta Revolucionaria lo recibe como el hombre providencial a quien Mariano Moreno había indicado como el caudillo capaz de lograr que se sublevasen los pueblos de la Banda Oriental. Se le extendieron los despachos de teniente coronel y paralelamente la “Gaceta” porteña publica noticias de los primeros intentos de rebelión que suceden en territorio oriental. Entonces Artigas inicia el regreso a la patria por el mismo itinerario: Rosario, Santa Fe, Nogoyá, Arroyo de la China.

El 29 de marzo cruza el río Uruguay está de nuevo en Paysandú. Quien llega es el Jefe de los Orientales, que viene a acaudillar la lucha. Lo recibe la tierra sanducera. Y en ella permanece hasta el 7 de abril, en que sigue su rumbo destino a Mercedes. De allí, más tarde habrá de marchar a inmortalizarse en la Batalla de la Piedras.

En homenaje

Estos hechos son los que recuerda el Obelisco frente al cual tantas veces pasamos. Fue inaugurado el 7 de abril de 1961 y en su proceso constructivo no faltó la polémica, que fue seguida por las ediciones de la época de EL TELEGRAFO.

El Obelisco fue construido por la Dirección de Urbanismo de la Intendencia Municipal. Un artículo periodístico, publicado el 2 de abril de 1961 –cinco días antes de la inauguración—dice lo siguiente:  “Magnífica conquista del urbanismo sanducero, será el obelisco conmemorativo del Desembarco de Artigas en Paysandú que está construyéndose apresuradamente en avenida Salto y Entre Ríos con miras a su inauguración prevista para el próximo viernes”.

Y continúa: “Una airosa aguja de cemento, de forma triangular y revestida totalmente con mosaico veneciano en tono amarillo opaco, se alza desde una hermosa fuente de 20 metros de diámetro, alcanzando una altura de 25 metros, 40 centímetros.

La fuente también irá revestida con mosaico veneciano, color verde pálido y con el borde en rojo opaco; teniendo en la parte posterior una rampa en la que estarán enclavados nueve mástiles y de la cual también saldrán nueve chorros de agua, que en espléndido efecto nocturno al ser adecuadamente iluminados –cuatro chorros azules y cinco blancos– diseñarán la bandera nacional en obra de mágica joyería. Todo el perímetro de la fuente estará bordeado por una vereda ancha de seis metros construidas con losas de hormigón vibrado. Y es interesante agregar que en el futuro esa majestuosa obra arquitectónica quedará en el centro de lo que pasará a ser la avenida Entre Ríos, ya que la actual calle, de acuerdo al plan general de reestructuración de la ciudad existente desde hace varios años– será ampliada considerablemente hacia el lado del río.

La inauguración que sería el viernes próximo se hará sin el revestimiento de la fuente puesto que el Concejo Departamental no accedió a adquirir los materiales necesarios para revestir la fuente, pese a que existían los recursos que demandaría la compra a efectuarse en Montevideo”.

El redactor exhortaba al municipio a “emplear su mejor buena voluntad” en tal sentido y sugería a la Comisión del Sesquicentenario que reforzara sus gestiones propias.

La inauguración

El 7 de abril de 1961 fue feriado en Paysandú –declarado por el Parlamento–  con motivo de los 150 años del desembarco de Artigas en estas tierras.

Ese día  hubo fiesta en la ciudad, que tuvo un magnífico desfile en el que participaron soldados, estudiantes, jóvenes exploradores y fuerzas motorizadas que, partiendo del Obelisco, marcharon luego hacia el centro, por 18 de Julio “bajo reiteradas salvas de aplausos”.

Los actos desarrollados contaron con la presencia de representantes del gobierno nacional: los ministros de Industria e interino de Defensa, Angel María Gianola, el ministro de Hacienda, contador Juan Azzini y el ministro de Obras, ingeniero Luis Giannattasio.

Fue un día luminoso y el público se congregó en gran número en el lugar, otorgando un marco especial a la ceremonia. Hubo ofrendas florales, suelta de palomas e izamiento de los pabellones, además de entonarse las estrofas del Himno Nacional.

En el desfile participaron el Regimiento de Infantería Nº 3, escoltas de Blandengues, banda del regimiento Nº 1 de Montevideo, abanderados de escuela Militar, Naval y aeronáutica, dotaciones de esas escuelas, Batallón de Infantería Nº 1 de Florida con el clásico uniforme de 1830, el Batallón de Infantería Nº 7 y Nº8, este último con asiento Paysandú, una sección del Regimiento de Blandengues de Artigas de Caballería Nº 1 Pablo Galarza, tanques, centros de enseñanza de Paysandú, Salto, Mercedes, Río Negro, Bella Unión, Guichón y Nuevo Berlín. Las escuelas primarias no participaron del desfile por no permitírselo la reglamentación que las regía en ese momento, aunque hicieron acto de presencia frente al palco.

En 1930 lo querían en la Plaza

La inquietud por construir un obelisco en Paysandú surgió en 1930, con motivo del centenario de la declaratoria de la Independencia. Se manejaron como puntos probables la Plaza Constitución o la Plaza Flores (hoy José Pedro Varela).

Una crónica de la época, publicada en EL TELEGRAFO el 1º de julio de 1830, proponía como lugar ideal de emplazamiento la Plaza Constitución ya que consideraba que era el lugar ideal para una obra de tal envergadura y además se  podría quitar la fuente central que allí existía.

“Quitar esa fuente ya sería por sí solo una obra de gran valor edilicio que libraría a nuestra plaza central del adefesio que la abruma. Y si se sustituyera el adefesio por la aguja fina, esbelta y llamativa del obelisco, el beneficio estético sería doble. Es absolutamente imprescindible sacar de nuestra plaza principal el adefesio que la afea, y denigra tanto a nuestro buen gusto como a nuestro celo edilicio”, decía el artículo.

Y continuaba: “Sabemos también que la Plaza Flores necesita alguna obra de ornamento que aumente su importancia pero en las circunstancias actuales –a juicio nuestro– no sería lo más acertado otorgarle el obelisco. Se podría ir pensando en algo sustitutivo que la engalanase”.

Finalmente, el artículo señalaba que con este monumento Paysandú sería “la primera del país que cuente con un obelisco y una de las pocas del mundo que lo tienen”.

En aquellos años la elección de un lugar para construirlo dio lugar a interesantes polémicas registradas por la prensa local. El 30 de junio de 1930, el doctor Conrado Heguito, en representación de la Comisión del Obelisco, expuso el acuerdo de ésta en cuanto a instalarlo en la Plaza Constitución y si el municipio determinaba otra ubicación el comité renunciaría en bloque.

Sin embargo, había quienes creían que el punto ideal era la Plaza Flores.

El obelisco no se construyó en la década del ’30. Y en 1960, cuando fue retomada la idea la Junta Departamental debió fijar con exactitud un lugar puesto que la Dirección de Urbanismo no sabía a qué atenerse ya que existía varias resoluciones al respecto que tenían distinta fecha.

El primer decreto de la Junta señalaba que debía construirse en Playa Mayea, sin embargo, fue modificado en 1954 autorizándose entonces a la Intendencia a construir el monumento conmemorativo del desembarco de Artigas “en la costa de nuestro Departamento, en el lugar que ésta considere más conveniente”.

Por si fuese poco, además se había colocado una piedra fundamental en el cruce de avenida Salto y Entre Ríos. Finalmente, por unanimidad, la Junta Departamental de Paysandú votó, en 1960, el decreto Nº 5446 que dice: “Fíjase en el cruce de las calles Salto y Entre Ríos el lugar en que se erigirá el obelisco conmemorativo del desembarco de Artigas en Abril de 1811” y en un segundo artículo señalaba: “derógase todo lo que se oponga al presente decreto”.

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2 comentarios en “Historia del Obelisco de Paysandú

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