Turismo comunitario rural

El territorio de Paysandú es pródigo en belleza natural y rico en cuanto a su pasado histórico, aunque ambas cosas pueden llegar a ser aún bastante desconocidas por muchos de quienes habitan en él.

Sin embargo, alcanza con un viaje de menos de una hora para encontrar, en Guichón, una interesante propuesta de turismo comunitario rural que conjuga y pone en valor la naturaleza y el patrimonio histórico y cultural.

A 90 kilómetros al Este de la capital de Paysandú bellísimos entornos naturales, que son cunas de biodiversidad, y sitios cargados de historia se combinan con el placer de disfrutar de las aguas termales de Almirón para ofrecer a sanduceros y visitantes una experiencia de viaje que sale de lo común a través de una propuesta de turismo comunitario rural.
Allí, un grupo de guichonenses se ha venido capacitando en los dos últimos años para trabajar como guías de circuitos turísticos y han logrado incluir a su zona como una de las cinco comunidades turísticas del Uruguay. Para ellos, hablar de ecoturismo y turismo sustentable es algo cotidiano y lo que más impacta al conocerlos son  sus ganas y el convencimiento de que allí, en el lugar donde nacieron o eligieron para vivir, hay cosas que vale la pena conocer y Sigue leyendo

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Reforestan monte nativo en costa del río Uruguay para que vuelvan las aves

Hace veinte años unas 80 especies de aves anidaban y visitaban la costa sanducera del río Uruguay en las inmediaciones del arroyo La Curtiembre pero poco a poco fueron desapareciendo a medida que comenzó a ser destruida la flora nativa del lugar.
Actualmente el grupo Aves Sanduceras (Avesand) impulsa la reforestación con árboles nativos de un predio municipal de aproximadamente 15 hectáreas, ubicado entre el referido curso de agua y las inmediaciones de la sede de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), con la finalidad de construir un sendero interpretativo de flora y avistamiento de aves que reciba a niños y jóvenes en visitas guiadas.

Gustavo Capuccio, ornitólogo de campo y cofundador del grupo Aves Sanduceras junto con Roberto Laenen, dijo que el interés del grupo consiste en dar a conocer los recursos naturales como estrategia de conservación, involucrando a las personas para que aprendan a valorarlos y observarlos desde otro punto de vista.

“Desde 1990 vengo haciendo el monitoreo de la zona que, hasta el año 2000 contaba con 70 a 80 especies de aves. Sin embargo, esa cifra ha bajado notablemente debido a la ausencia de vegetación nativa. Ha desaparecido un ecosistema importante de árboles, arbustos y pasto. Actualmente lo más que hay son sauces; falta mucha flora nativa, la cual es muy escasa en el lugar que, según me han contado, hace mucho tiempo era una zona de ceibos. Hoy prácticamente no queda ninguno”, dijo Capuccio.

El grupo ha iniciado contactos con la Intendencia para impulsar este proyecto, que ya cuenta con el antecedente de haber reforestado con flora nativa un predio particular existente entre la propiedad municipal y la sede de CARU.
Actualmente el proyecto es analizado por la Dirección de Turismo, cuyo titular, Marcelo Tortorella, dijo  que existe interés en desarrollarlo por sus aportes a la protección del ambiente y sus implicancias turísticas.

EL PROYECTO

“La zona de la costanera Norte estaba cubierta por vegetación nativa que luego, por distintas causas fue desapareciendo. Hace un tiempo, viendo que la costa estaba despoblada de árboles nativos, comenzamos a reforestar y a hacer algunas pequeñas lagunas en un predio particular, existente entre el terreno de la Intendencia y la sede de Caru, con la idea de volver a tener allí un sitio donde las aves puedan venir a pernoctar, anidar y alimentarse. Falta mucho aún ya que si bien hemos plantado árboles, la plantación fue interrumpida por la creciente”, dijo Capuccio. “Ahora estamos gestionando el apoyo de la Intendencia a un proyecto para extender esa tarea hasta la costa del arroyo La Curtiembre en un predio municipal que abarca unas 15 hectáreas y ha estado destinado siempre para ser parquizado”, explicó.

El integrante de Avesand sostiene que la concreción de este proyecto tiene otras ventajas ambientales ya que la zona es utilizada a menudo por personas que arrojan basura o perros muertos. “La idea es que escolares y liceales puedan ir directamente al lugar para hacer un recorrido guiado. Sería un proyecto similar al que se desarrolla en Colón, con la diferencia que no vamos a ir a las escuelas a dar las charlas sino invitar a las escuelas a que hagan el recorrido y trabajar con los niños allí mismo”, dijo en referencia a un programa dirigido a instituciones escolares que desarrollan la Municipalidad de Colón y personal técnico del Parque Nacional El Palmar (Entre Ríos), el cual también enfatiza en la necesidad de informar y dar a conocer la complejidad del ecosistema del río Uruguay y sus islas para propiciar la conciencia ambiental en pos de la conservación y el aprovechamiento comunitario.

Entre las especies de árboles características del monte ribereño están el laurel, el ingá, el timbó, el mataojo y el blanquillo, entre otros. Los principales problemas de conservación de este tipo de monte son la erosión de las aguas por crecidas del río, la invasión de leñosas exóticas y la depredación.
CORREDOR VERDE
El río Uruguay es un corredor verde que se enclava como un recorte de gran biodiversidad en el sur del continente americano, contando con casi 400 especies de aves en su región más austral. No en vano la etimología del vocablo “Uruguay” proviene del guaraní y una de sus acepciones más aceptadas es la de “río de los pájaros pintados”.

“La amplitud de especies tiene como origen la diversidad de ecosistemas que posee la región y que, precisamente, son el punto más significativo en cuanto a la preservación de estos ambientes necesarios para la supervivencia de esta variedad de aves. Así es que, a modo comparativo, teniendo en cuenta que en el continente europeo se registran unas 550 especies y haciendo un balance, surge claramente que tenemos el privilegio y la responsabilidad de recibir esta herencia natural”, sostiene la introducción del libro “Aves del río Uruguay”, publicada en 2008 por la Comisión Administradora del Río Uruguay cuyos autores son los argentinos Fernando Carlos Raffo, Martín Rodolfo de la Peña, Liliana Bonín y los uruguayos Roberto Laenen y Gustavo Capuccio, siendo este último responsable de las ilustraciones de aves del mismo.

“El litoral uruguayo tiene un potencial importantísimo para el turismo ecológico y de naturaleza. Eso perfectamente se puede hacer en Paysandú y el primer paso es plantar arbolito por arbolito para reforestar la costa de flora nativa. Si están los árboles, volverán los pájaros”, sostuvo Capuccio.

Nota: este artículo lo escribí originalmente para El Telégrafo.

Fotos: Gustavo Capuccio en el blog www.aveskestrel.blogspot.com

Historia del Obelisco de Paysandú

Foto vía El Telégrafo.

Fue en la década del ’30 que en Paysandú comenzó encontrar adeptos las idea de que Paysandú, al igual que las grandes ciudades del orbe, debería tener un obelisco. Hoy lo tiene y ¿qué sabemos de él los sanduceros del tercer milenio?

El Obelisco, ubicado en la intersección de Entre Ríos y avenida Salto fue inaugurado en 1961, en ocasión del sesquicentenario del desembarco de José Gervasio Artigas en las playas sanduceras para sumarse a la revolución oriental que luego lo tendría por primerísima figura.

Repasemos los hechos de 1811 y veremos qué fue lo ocurrido. En Montevideo el gobernador Elío era el símbolo del dominio español. Pero en el alma del pueblo de la Banda Oriental estaba ya germinando la aspiración de la Independencia exitada por la Revolución de Mayo de 1810 en Buenos Aires.

En la segunda mitad de enero de 1811, surge en la pequeña localidad de Belén la primera evidencia, inspirada por el comandante militar Francisco Redruello, de que la insurrección de los patriotas estaba a punto de estallar.

Viene después, pocos días más tarde, la Conspiración de Casa Blanca, movimiento frustrado por la sorpresiva aparición del jefe naval realista Michelena, que dispersa a los conjurados; pero que significa un segundo paso hacia la independencia, el 11 de febrero. Sucederá ese mismo mes el Grito de Asencio, dado por Viera y Benavídez y que tuviera la más amplia repercusión en la campaña oriental. Pero antes,  apenas cuatro días antes de Casa Blanca, Artigas se incorpora de hecho a la revolución que lo tendrá como caudillo.

Incitado a la rebelión por el espíritu de Mayo, había estado aguardando el momento propicio para dejar de militar bajo las banderas de España e incorporarse al movimiento insurreccional. Y ese momento llegó el 15 de febrero en Colonia, donde se encontraba destacado con su Compañía de Blandengues, con el grado de capitán. Ese día rompe con su jefe, el brigadier Muesas, y en seguida resuelve desertar, lo que hace en compañía de su amigo y confidente, el cura de Colonia, Dr. Enrique Peña, el teniente Rafael Hortiguera y un esclavo del primero, al que llamaban “tío Peña”. Los cuatro emprenden el camino hacia el norte y se refugian en un monte cercano al arroyo San Juan. De allí, por intermedio del cura, Artigas se dirige el rico propietario de esos campos, Teodosio de la Quintana, quien le proporcionó un baqueano, Chamorro, puso a sus ordenes algunos hombres y le regaló una tropilla de excelentes caballos.

De capitán de Blandengues, transformado en libertador de la Bando Oriental, emprende su primera marcha con el primer ejercito de la patria, un puñado de negros lanceros, y se dirige hacia el río Negro. En el trayecto anuncia a sus amigos la buena nueva: el próximo regreso. Cruza el departamento de soriano y pasa por mercedes. Entonces, cruza el río Uruguay a la altura de Paysandú y pisa territorio occidental en el arroyo de la China (Concepción del Uruguay), llega a Nogoyá (Entre Ríos) y de allí se dirige a Buenos Aires, donde anuncia a la Junta su presencia y el levantamiento en armas de su pueblo. Es la segunda vez que llega a la Buenos Aires pero ahora su prestigio era mucho mayor y la Junta Revolucionaria lo recibe como el hombre providencial a quien Mariano Moreno había indicado como el caudillo capaz de lograr que se sublevasen los pueblos de la Banda Oriental. Se le extendieron los despachos de teniente coronel y paralelamente la “Gaceta” porteña publica noticias de los primeros intentos de rebelión que suceden en territorio oriental. Entonces Artigas inicia el regreso a la patria por el mismo itinerario: Rosario, Santa Fe, Nogoyá, Arroyo de la China.

El 29 de marzo cruza el río Uruguay está de nuevo en Paysandú. Quien llega es el Jefe de los Orientales, que viene a acaudillar la lucha. Lo recibe la tierra sanducera. Y en ella permanece hasta el 7 de abril, en que sigue su rumbo destino a Mercedes. De allí, más tarde habrá de marchar a inmortalizarse en la Batalla de la Piedras.

En homenaje

Estos hechos son los que recuerda el Obelisco frente al cual tantas veces pasamos. Fue inaugurado el 7 de abril de 1961 y en su proceso constructivo no faltó la polémica, que fue seguida por las ediciones de la época de EL TELEGRAFO.

El Obelisco fue construido por la Dirección de Urbanismo de la Intendencia Municipal. Un artículo periodístico, publicado el 2 de abril de 1961 –cinco días antes de la inauguración—dice lo siguiente:  “Magnífica conquista del urbanismo sanducero, será el obelisco conmemorativo del Desembarco de Artigas en Paysandú que está construyéndose apresuradamente en avenida Salto y Entre Ríos con miras a su inauguración prevista para el próximo viernes”.

Y continúa: “Una airosa aguja de cemento, de forma triangular y revestida totalmente con mosaico veneciano en tono amarillo opaco, se alza desde una hermosa fuente de 20 metros de diámetro, alcanzando una altura de 25 metros, 40 centímetros.

La fuente también irá revestida con mosaico veneciano, color verde pálido y con el borde en rojo opaco; teniendo en la parte posterior una rampa en la que estarán enclavados nueve mástiles y de la cual también saldrán nueve chorros de agua, que en espléndido efecto nocturno al ser adecuadamente iluminados –cuatro chorros azules y cinco blancos– diseñarán la bandera nacional en obra de mágica joyería. Todo el perímetro de la fuente estará bordeado por una vereda ancha de seis metros construidas con losas de hormigón vibrado. Y es interesante agregar que en el futuro esa majestuosa obra arquitectónica quedará en el centro de lo que pasará a ser la avenida Entre Ríos, ya que la actual calle, de acuerdo al plan general de reestructuración de la ciudad existente desde hace varios años– será ampliada considerablemente hacia el lado del río.

La inauguración que sería el viernes próximo se hará sin el revestimiento de la fuente puesto que el Concejo Departamental no accedió a adquirir los materiales necesarios para revestir la fuente, pese a que existían los recursos que demandaría la compra a efectuarse en Montevideo”.

El redactor exhortaba al municipio a “emplear su mejor buena voluntad” en tal sentido y sugería a la Comisión del Sesquicentenario que reforzara sus gestiones propias.

La inauguración

El 7 de abril de 1961 fue feriado en Paysandú –declarado por el Parlamento–  con motivo de los 150 años del desembarco de Artigas en estas tierras.

Ese día  hubo fiesta en la ciudad, que tuvo un magnífico desfile en el que participaron soldados, estudiantes, jóvenes exploradores y fuerzas motorizadas que, partiendo del Obelisco, marcharon luego hacia el centro, por 18 de Julio “bajo reiteradas salvas de aplausos”.

Los actos desarrollados contaron con la presencia de representantes del gobierno nacional: los ministros de Industria e interino de Defensa, Angel María Gianola, el ministro de Hacienda, contador Juan Azzini y el ministro de Obras, ingeniero Luis Giannattasio.

Fue un día luminoso y el público se congregó en gran número en el lugar, otorgando un marco especial a la ceremonia. Hubo ofrendas florales, suelta de palomas e izamiento de los pabellones, además de entonarse las estrofas del Himno Nacional.

En el desfile participaron el Regimiento de Infantería Nº 3, escoltas de Blandengues, banda del regimiento Nº 1 de Montevideo, abanderados de escuela Militar, Naval y aeronáutica, dotaciones de esas escuelas, Batallón de Infantería Nº 1 de Florida con el clásico uniforme de 1830, el Batallón de Infantería Nº 7 y Nº8, este último con asiento Paysandú, una sección del Regimiento de Blandengues de Artigas de Caballería Nº 1 Pablo Galarza, tanques, centros de enseñanza de Paysandú, Salto, Mercedes, Río Negro, Bella Unión, Guichón y Nuevo Berlín. Las escuelas primarias no participaron del desfile por no permitírselo la reglamentación que las regía en ese momento, aunque hicieron acto de presencia frente al palco.

En 1930 lo querían en la Plaza

La inquietud por construir un obelisco en Paysandú surgió en 1930, con motivo del centenario de la declaratoria de la Independencia. Se manejaron como puntos probables la Plaza Constitución o la Plaza Flores (hoy José Pedro Varela).

Una crónica de la época, publicada en EL TELEGRAFO el 1º de julio de 1830, proponía como lugar ideal de emplazamiento la Plaza Constitución ya que consideraba que era el lugar ideal para una obra de tal envergadura y además se  podría quitar la fuente central que allí existía.

“Quitar esa fuente ya sería por sí solo una obra de gran valor edilicio que libraría a nuestra plaza central del adefesio que la abruma. Y si se sustituyera el adefesio por la aguja fina, esbelta y llamativa del obelisco, el beneficio estético sería doble. Es absolutamente imprescindible sacar de nuestra plaza principal el adefesio que la afea, y denigra tanto a nuestro buen gusto como a nuestro celo edilicio”, decía el artículo.

Y continuaba: “Sabemos también que la Plaza Flores necesita alguna obra de ornamento que aumente su importancia pero en las circunstancias actuales –a juicio nuestro– no sería lo más acertado otorgarle el obelisco. Se podría ir pensando en algo sustitutivo que la engalanase”.

Finalmente, el artículo señalaba que con este monumento Paysandú sería “la primera del país que cuente con un obelisco y una de las pocas del mundo que lo tienen”.

En aquellos años la elección de un lugar para construirlo dio lugar a interesantes polémicas registradas por la prensa local. El 30 de junio de 1930, el doctor Conrado Heguito, en representación de la Comisión del Obelisco, expuso el acuerdo de ésta en cuanto a instalarlo en la Plaza Constitución y si el municipio determinaba otra ubicación el comité renunciaría en bloque.

Sin embargo, había quienes creían que el punto ideal era la Plaza Flores.

El obelisco no se construyó en la década del ’30. Y en 1960, cuando fue retomada la idea la Junta Departamental debió fijar con exactitud un lugar puesto que la Dirección de Urbanismo no sabía a qué atenerse ya que existía varias resoluciones al respecto que tenían distinta fecha.

El primer decreto de la Junta señalaba que debía construirse en Playa Mayea, sin embargo, fue modificado en 1954 autorizándose entonces a la Intendencia a construir el monumento conmemorativo del desembarco de Artigas “en la costa de nuestro Departamento, en el lugar que ésta considere más conveniente”.

Por si fuese poco, además se había colocado una piedra fundamental en el cruce de avenida Salto y Entre Ríos. Finalmente, por unanimidad, la Junta Departamental de Paysandú votó, en 1960, el decreto Nº 5446 que dice: “Fíjase en el cruce de las calles Salto y Entre Ríos el lugar en que se erigirá el obelisco conmemorativo del desembarco de Artigas en Abril de 1811” y en un segundo artículo señalaba: “derógase todo lo que se oponga al presente decreto”.

Banderas artiguistas en Paysandú

Desde el pasado fin de semana el Obelisco de Paysandú  luce nuevamente las nueve banderas artiguistas, en tanto la Intendencia anunció que realizará mejoras al monumento y su área circundante, incluido el Rincón Argentino.

El Obelisco, de 25 metros de altura, fue inaugurado el 7 de abril de 1961 en el marco de los homenajes al sesquicentenario del desembarco de Artigas, en 1811, en nuestras costas.

Se trata de una “aguja de cemento” piramidal de base triangular revestida de mosaicos venecianos en tonos de amarillo opaco que se alza sobre una fuente de 20 metros de diámetro. En la parte posterior se ubica una rampa con nueve mástiles.

El sábado, las nueve banderas artiguistas fueron izadas luego de varios años de no utilizarse. Según dijeron el director de Turismo y el coordinador del Plan de la Costa, Marcelo Tortorella y Agustín Álvarez, respectivamente, las mismas se encontraban guardadas en la Dirección de Paseos Públicos en buen estado. Ahora las banderas serán izadas los fines de semana y se harán mejoras en el monumento con apoyo de la Dirección de Paseos Públicos, recuperando su fuente, juegos de agua, luces y jardinería.

Además se instalará cartelería explicando su significado. “Queremos explicar por qué está el Obelisco a los sanduceros y los visitantes, además de poner en valor este lugar que es parte del Paysandú histórico”, dijo Tortorella.

Cada una de las nueve banderas tiene característica y significado propio. Puedes verlas aquí.

¿Querés leer más sobre cuando y por qué se hizo este Monumento? Te invito a leer este artículo que escribí hace algún tiempo para la revista Quinto Día.