Incapaces de reaccionar

De Viernest, vía Flickr

Los accidentes de tránsito son una de las primeras causas de muerte en todo el mundo. También aquí están a la orden del día y lo lamentable es que la mayor parte de ellos son totalmente prevenibles.

Esto significa que no son azarosos ni responden a ningún fatalismo. Muy por el contrario, siempre son consecuencia de la una cadena de eventos y circunstancias en las que podemos intervenir para evitarlos. Hacerlo es responsabilidad de todos porque existen distintas esferas en las que se puede intervenir para lograrlo.

En primer lugar, la seguridad vial debe formar parte de la política social del Estado, que debe interesarse seriamente en fomentar y promover una actitud de prevención e inculcar el respeto a las normas. Además, las autoridades competentes deben ejercitar plenametne sus competencias de gestión y fiscalización, lo que incluye el control de infracciones y la aplicación de las sanciones que correspondan según la normativa vigente.

Las accidentes de tránsito presentan siempre aspectos relacionados a factores humanos, mecánicos y climáticos. Sobre todos ellos podemos ejercer la prevención. El clima generalmente no provoca accidentes aunque es verdad que empeora las condiciones de conducción segura.

En este sentido, la niebla o la lluvia son fenómenos metorológicos adversos para la conducción y, por eso mismo, deberían obligar a los conductores a tomar medidas de seguridad adicionales como circular a menor velocidad y con las luces encendidas.
En lo que respecta a los factores mecánicos que influyen en los accidentes, la mayoría de ellos también pueden evitarse si se realiza un mantenimiento adecuado del vehículo y, por último, están los factores humanos, grandes responsables de la pérdida de vidas en las calles y rutas del país.

La falta de uso de elementos de seguridad como el casco o el cinturón de seguridad, el exceso de confianza al conducir, actitudes imprudentes en adelantamientos, el exceso de velocidad o circular con más pasajeros de los que el vehículo debería llevar de acuerdo a su diseño, son factores a los que pueden adjudicarse la amplia mayoría de los desastres que ocurren en nuestras calles y rutas.

Ante cualquier epidemia o riesgo de ella, la población suele alarmarse y agotar stock en farmacia de productos para prevenirla. Pasa, por ejemplo, con los repelentes cada vez que se hace público algún caso de dengue importado, o como ocurrió el año pasado, con el medicamento para contrarrestar la gripe A.
Sin embargo, frente con los accidentes no pasa lo mismo. En ciudades como Paysandú, varias veces al mes los medios de comunicación informamos sobre muertos en accidentes y sin embargo, como sociedad, somos incapaces de reaccionar para evitar que vuelvan a repetirse. Paradójico ¿no?

 

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