¿Una ciclovía para Ruta 90?

Foto bernatcg, vía Flickr

Aunque se trata de una iniciativa que ha sido propuesta en diferentes oportunidades, hasta ahora Paysandú carece de ciclovías a pesar que son cada día más las personas que eligen la bicicleta como instrumento para el ejercicio físico.

Para comprobarlo basta con salir una tardecita a ruta 90 y observar la importante cantidad de personas en bicicleta que transitan por la ruta como parte de su actividad física. A la vez, la zona también presenta un importante tránsito de peatones que utilizan ambas banquinas para realizar caminatas.

Este tránsito de peatones y bicicletas, fundamentalmente en la zona comprendida entre el Trébol y la Exposición Feria –aunque algunos ciclistas se desplazan incluso hasta la localidad de Esperanza, en el kilómetro 15– genera cierto riesgo de accidentes puesto que se trata de una ruta de intenso tránsito.

En especial, la coincidencia del atardecer –dado que el sol encandila a los conductores que circulan hacia el Oeste– con el aumento de la cantidad de peatones y ciclistas, representa un peligro adicional.

En un momento en que está terminando una administración municipal y pronto comenzará otra, esta situación debería ser atendida a la hora del diseño de planes de obras, porque conviene tener en cuenta el uso que la gente le da a los lugares públicos, lo que no siempre coincide con la razón de ser de los mismos.

Consultadas algunas personas que utilizan a diario la ruta 90 para caminar o andar en bicicleta en la mañana o la tardecita, manifestaron que eligen ese lugar por su cercanía a la ciudad y por considerarlo más seguro que otras zonas de la ciudad, como por ejemplo la costa del río Uruguay.

Cabe recordar que paralelo al río y la Costanera, se extiende hasta las inmediaciones del arroyo La Curtiembre una senda peatonal que, aunque un tanto desmejorada, aún puede ser utilizada para caminatas.

En este sentido, hicieron referencia a que la buena iluminación de la ruta 90 hasta la Exposición Feria y hasta la cercanía de la seccional Tercera, son elementos tenidos en cuenta a la hora de elegir dónde caminar, especialmente en el caso de las mujeres que lo hacen solas o de a dos.

UNA SENDA

Habida cuenta que cada día son más las personas que utilizan la ruta con la finalidad antes señalada, cabe preguntarse sobre la posibilidad de construir una senda peatonal lo suficientemente ancha para que también pueda ser utilizada por bicicletas, en el costado Sur de la ruta, donde se dispone de un amplio espacio desde el Trébol hasta el kilómetro 7.

Sendas similares existen y son utilizadas con éxito a la entrada de otras ciudades, como es el caso de la que ha sido construida junto a la ruta 3 en los accesos a la ciudad de Trinidad. Allí se ha asfaltado una senda de tres kilómetros, que va desde el puesto de información turística existente en el límite de la ciudad hasta la Reserva de Flora y Fauna “Dr. Rodolfo Tálice”. La misma cuenta con bancos para descansar y coquetos faroles.

OTRAS IDEAS

Sin embargo, hay otras ideas para la referida zona de la ruta 90 en el acceso a Paysandú. A modo de ejemplo, cabe citar la extensión de avenida Italia hasta la Exposición Feria, expresada por el ex candidato a intendente Walter Verri (Partido Colorado) en un ciclo de conferencias organizado por el Círculo de la Prensa de Paysandú con participacion de los nueve sanduceros que se postulan a la Intendencia.

Seguramente que ambas ideas pueden ser analizadas en su viabilidad por técnicos entendidos en la materia que determinen los pro y contra de cada una así como sus posibilidades de instrumentación. De lo que no cabe duda es que la gente se ha “apropiado” del citado tramo de ruta 90 como un lugar para la recreación y el ejercicio físico y éste es un nuevo uso no contemplado para la ruta en el momento de su diseño y construcción. Y eso, en la actualidad implica un riesgo para el tránsito.

¿Cuál es tu opinión al respecto? Te invito a compartirla aquí.

La familia uruguaya ya no es la misma…

Vía Flickr, de Jeff Belmonte

Los hogares unipersonales y monoparentales aumentaron en Uruguay en los últimos 20 años, mientras disminuyó el número de integrantes de las familias, por la baja tasa de fecundidad actual. Además existen más hogares monoparentales.

Estos datos pertenecen al Estudio de las Trayectorias Familiares y Laborales desde una Perspectiva de Género y Generaciones presentado por el INE, con el cual se busca analizar la conformación general de los hogares uruguayos.

La Directora Técnica del Instituto Nacional de Estadística, Laura Nalbarte, dijo que hubo cambios producidos en los últimos años en la composición de los hogares uruguayos (existen más unipersonales) y su tamaño (disminuyó su número de integrantes). Asimismo, destacó el aumento de la participación femenina en el mercado laboral y su mayor nivel educativo en comparación a los hombres. Sigue leyendo

Incapaces de reaccionar

De Viernest, vía Flickr

Los accidentes de tránsito son una de las primeras causas de muerte en todo el mundo. También aquí están a la orden del día y lo lamentable es que la mayor parte de ellos son totalmente prevenibles.

Esto significa que no son azarosos ni responden a ningún fatalismo. Muy por el contrario, siempre son consecuencia de la una cadena de eventos y circunstancias en las que podemos intervenir para evitarlos. Hacerlo es responsabilidad de todos porque existen distintas esferas en las que se puede intervenir para lograrlo.

En primer lugar, la seguridad vial debe formar parte de la política social del Estado, que debe interesarse seriamente en fomentar y promover una actitud de prevención e inculcar el respeto a las normas. Además, las autoridades competentes deben ejercitar plenametne sus competencias de gestión y fiscalización, lo que incluye el control de infracciones y la aplicación de las sanciones que correspondan según la normativa vigente.

Las accidentes de tránsito presentan siempre aspectos relacionados a factores humanos, mecánicos y climáticos. Sobre todos ellos podemos ejercer la prevención. El clima generalmente no provoca accidentes aunque es verdad que empeora las condiciones de conducción segura.

En este sentido, la niebla o la lluvia son fenómenos metorológicos adversos para la conducción y, por eso mismo, deberían obligar a los conductores a tomar medidas de seguridad adicionales como circular a menor velocidad y con las luces encendidas.
En lo que respecta a los factores mecánicos que influyen en los accidentes, la mayoría de ellos también pueden evitarse si se realiza un mantenimiento adecuado del vehículo y, por último, están los factores humanos, grandes responsables de la pérdida de vidas en las calles y rutas del país.

La falta de uso de elementos de seguridad como el casco o el cinturón de seguridad, el exceso de confianza al conducir, actitudes imprudentes en adelantamientos, el exceso de velocidad o circular con más pasajeros de los que el vehículo debería llevar de acuerdo a su diseño, son factores a los que pueden adjudicarse la amplia mayoría de los desastres que ocurren en nuestras calles y rutas.

Ante cualquier epidemia o riesgo de ella, la población suele alarmarse y agotar stock en farmacia de productos para prevenirla. Pasa, por ejemplo, con los repelentes cada vez que se hace público algún caso de dengue importado, o como ocurrió el año pasado, con el medicamento para contrarrestar la gripe A.
Sin embargo, frente con los accidentes no pasa lo mismo. En ciudades como Paysandú, varias veces al mes los medios de comunicación informamos sobre muertos en accidentes y sin embargo, como sociedad, somos incapaces de reaccionar para evitar que vuelvan a repetirse. Paradójico ¿no?

 

Radiografía al bosque nativo uruguayo

Las especies arbóreas que forman parte de las comunidades nativas del Uruguay son alrededor de 170, ascendiendo a unas de 250 si se consideran también las especies arbustivas y caméfitas sobre un total algo mayor a las 2600 especies de plantas vasculares que crecen en el país, un número considerablemente más alto al de la provincia de Buenos Aires (Argentina) a la que tradicionalmente se asocia en la bibliografía a la flora uruguaya..

Un estudio de consultoría, realizado por el ingeniero agrónomo Rafael Escudero en 2004 y disponible en Internet, sobre “Manejo integrado de ecosistemas y recursos naturales en Uruguay”, contiene una interesante descripción de los bosques nativos de la región, los antecedentes sobre estudios de flora y comunidades vegetales del país, la localización geográfica de los árboles en el territorio uruguayo y las regiones florísticas y ecosistemas forestales naturales, entre otros aspectos analizados en profundidad.

En las conclusiones se destaca que existe “una importante falta conocimiento de las comunidades vegetales tanto en lo referente a su interacción con el medio como a la importancia ecológica individual y colectiva” aunque “existe un importante conocimiento a nivel científico de la composición florística de las especies leñosas del bosque nativo, necesidades ambientales, fenología y cultivo”.

Sobre la legislación existente, el documento concluye que “puede considerarse adecuada en lo que directamente corresponde a la protección del bosque nativo” pero señala que “los escasos recursos tanto materiales como humanos con los que actualmente cuenta el estado hacen que las tareas de contralor sean insuficientes” y que se observa “una notoria falta de alternativas de producción que aseguren rentabilidad en el uso del recurso, complementando diferentes actividades·.

Leer el estudio completo aquí

El monte, la leña y la ley

Uruguay cuenta con unas 740.000 hectáreas de bosque nativo, que se encuentra protegido por la Ley 15.939 que establece la prohibición de su tala, a excepción de los casos en que el producto de la explotación sea para consumo interno del establecimiento o cuando se cuente con un plan de explotación y manejo del monte nativo aprobado por la Dirección General Forestal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

Sin embargo, no pocas veces se atenta contra el monte nativo, incurriendo en talas ilegales y dañinas que generalmente pasan desapercibidas por la población y, eventualmente, las autoridades.

El prender fuego montes después de una tala para “ganar campo” o, el caso más común del corte y del monte para la extracción y venta de leña, son causas directas de deforestación y de pérdida del patrimonio vegetal del país, sin contar la modificación de ecosistemas y desaparición de especies tanto vegetales como animales asociacadas a los mismos.

Como bien han señalado grupos ecologistas, entre ellos Guayubira, para que esta última actividad sea posible se requiere, por ejemplo, que haya un propietario de monte dispuesto a cortarlo, que alguien pueda luego transportarlo y comercializarlo y finalmente que haya un mercado consumidor de esa leña.

Dado que la tala de monte está prohibida, la ocurrencia de este hecho por lo menos implica “una situación de penuria económica por parte del propietario del monte, que le impulse a encarar una actividad que sabe es ilegal; una similar situación económica de quienes van luego a cortar y transportar esa leña ilegal; una falta de control de parte de los organismos encargados de velar por el cumplimiento de las leyes; cierto nivel de corrupción a nivel de los funcionarios públicos encargados de fiscalizar el transporte carretero y, por último, un mercado que prefiere este tipo de leña a la también disponible de eucalipto”, señala un documento de la organización ecologista.

En tanto, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca cuenta con cuatro vías para controlar acciones ilegales contra el monte nativo. La primera es la inspección en terreno y el recorrido de zonas “sensibles”, la segunda, el control de los camiones cargados con leña de bosque nativo que circulan sin guías o permisos. La tercera, el control de las barracas que venden leña de monte nativo y, por último, las denuncias.

En una época en que los primeros fríos hacen a todos desear prender cuanto antes la estufa y comienzan  a verse ofrecimientos de todo tipo de leña, vale la pena que como consumidores conozcamos las implicancias de nuestras decisiones de compra y sus posibles efectos sobre la situación de los montes nativos.