Candidatos 2010: Julio Pintos

Tiene un apodo que no guarda relación con su nombre pero que le viene de la infancia, toca la guitarra, fue mochilero y preso político, productor rural, apicultor, gremialista agropecuario, diputado suplente e intendente. Ahora va por la reelección. Dialogamos con Julio Miguel “Nino” Pintos Ruiz (56 años).

 El barrio Sur y la chacra del abuelo

Familia grande, fútbol, juegos en la calle y la creciente de 1959 son los primeros recuerdos que vienen a la mente de Julio Pintos al evocar su infancia. También está la casa de los abuelos Ruiz.

“Si bien viví la época de la escuela y el liceo en el barrio Bella Vista, mantuve siempre un fuerte vínculo con el barrio Sur porque allí estaba la casa de mis abuelos, a donde teníamos la costumbre de ir a pasar el día todos los domingos. Mi abuelo era carrero del puerto, después tuvo un camión y, además, como su propiedad abarcaba media manzana tenía gallinas, pavos y vacas que llevaba al bañado de la Mayea y yo lo acompañaba. La chacrita del abuelo era todo un atractivo”. Veíamos el ordeñe y él nos daba leche al pie de la vaca, nos hacían candial… Llevé allí una vida bien de barrio”, recordó.

En el barrio Sur hizo un fuerte vínculo con los niños de su edad. “Teníamos un club de fútbol que llamaba La Franja y otro Los Naranjos, íbamos al Oratorio Don Bosco y allí nos ponían un sellito de asistencia a la misa. El que no lo tenía no podía jugar al fútbol”.

Aunque era chico, tiene recuerdos vívidos de la creciente de 1959. “No entendía mucho lo que estaba pasando cuando nos tuvimos que mudar pero después pude ir en un bote a ver la casa inundada. Habíamos perdido el perro y en uno de los viajes que hizo papá para ir a ver la casa inundada, llegó hasta ella en bote y lo encontró echado arriba del fogón de la cocina”.

 De la generación de los Beatles

Viviendo en Bella Vista, comenzó a ir a la Escuela Nº 2 a la cual viajaba en ómnibus. “Mi madre trabajaba allí y me tocó ser ‘el hijo de la maestra ‘pero también hice muchos amigos”. Ya adolescente, aprendió a tocar la guitarra entre amigos hasta que un verano se decidió a hacer un “curso corto” con Julio Sequeira.

“Tenía un grupo de amigos a los que nos gustaba mucho la química, nos juntábamos en nuestras casas a hacer inventos, hacíamos cohetes con tornillos a los que le poníamos pólvora en la rosca y hacíamos explotar”.

“Soy de la generación de los Beatles y los Rolling Stones, de las camperas de pana, los pantalones Oxford…como todo muchacho de esa época éramos de estar a la moda, incluso tuve el pelo largo”. Integró a tener un grupo musical que integraban Daniel Baccaro (bajo), Carlos Soria (batería), Rubén Goyeneche (guitarra) y él en guitarra y voz. “No era fácil conseguir las letras en inglés y las cantábamos de oído. Eramos de los pocos que cantábamos en inglés en Paysandú”.

“Por suerte he tenido una vida muy intensa. Vengo de una familia obrera, mi padre era obrero industrial y mi madre maestra pero pusieron mucho énfasis en nuestra formación y educación. Estudié seis años francés y cinco inglés, era socio de la Asociación Cristiana de Jóvenes y del Club Remeros, donde hice muchos amigos”.

Jugó al futbol y al básquetbol en Menores y luego Juveniles de Wanderers

La cárcel

Quiso estudiar química y hasta llegó a anotarse en la Facultad, pero las actividades universitarias fueron suspendidas y poco después fue encarcelado. “Caí preso en junio de 1972, estuve seis meses en los galpones del puerto de Paysandú y luego fui trasladado al Penal de Libertad hasta que fui liberado en 1976”, dijo.

Sobre la experiencia de la cárcel, dijo que habitualmente no habla mucho de esa época. “No es por lo que pasé sino porque a veces parece que los que no estuvieron presos no sufrieron y, sin embargo, hubo gente que estaba afuera y sufrió muchísimo porque fueron discriminados en el trabajo o debieron irse del país por pensar diferente”. “Creo que supe relativizar lo que me pasó al ver la angustia de otras personas que habían dejado una esposa, hijos o padres adultos. Yo tenía 18 años, era soltero y no tenía hijos”.

También fue mochilero y recorrió “a dedo” varios lugares del Uruguay. “Con la barra nos gustaba salir un poco a la aventura, fuimos a Rivera, al Sur del país, otra vez hicimos un hermoso viaje en tren. Siempre decíamos qué lindo sería salir a recorrer América con una mochila. Cuando estaba preso me hice esa idea, que era como estar de viaje y que el regreso a casa va a ser como volver de un viaje. con esa idea pasé cuatro años”.

El regreso fue “muy difícil”. “Uno salía rapado, claramente identificado en la sociedad como recién salido del Penal de Libertad, encontré muchas cosas distintas en mi casa, como por ejemplo, un televisor blanco y negro. Me llamaban la atención el hecho de que se miraba una novela protagonizada por Leonor Benedetto y se juntaba gente de la vuelta que no tenía televisión a mirarla”.

“Estuve preso con un odontólogo paraguayo de apellido Grau, un hombre de 70 años, quien dijo una vez: ‘esto es una experiencia maravillosa’. Yo pensé que estaba loco pero con el paso de los años veo que más allá de la dureza, la falta de libertad y todo lo que se puede vivir en una cárcel, esa experiencia me dejó un montón de aprendizajes. Fue una maduración, un templarse en lo espiritual, en lo anímico. A veces me dicen que soy de mucho escuchar y poco hablar, quizá sea parte de lo que me dejó esa situación que me tocó vivir. Al final le tengo que dar la razón a Grau, fue una de esas experiencias que nadie elige a priori pero te dejan mucho”. “Por esas vueltas de la vida, que a veces te recompensa, en los galpones donde estuve preso me tocó inaugurar una hermosa exposición conmemorativa de los 250 años de Paysandú ciudad”.

El campo, las reinas y la familia

No es muy madrugador pero le encanta el campo. Su suegro fue su maestro en las lides de la producción rural, al punto tal de afirmar que “trabajar con él fue como estar en una escuela agraria y nunca más me fui del campo”. Es productor rural y apícola y fue directivo de Calapis y la Comisión Nacional de Fomento Rural.

“Vivir en el campo me permitió conocer los problemas y dificultades del habitante rural, el peso de la distancia, las dificultades de acceso a los servicios, los enormes sacrificios para ir a estudiar viviendo en el campo…también a conocer la producción primaria”.

Afirma ser un buen criador de reinas, una tarea apícola altamente especializada que requiere un trabajo de precisión que involucra la elaboración de celdas de cera, cosecha de jalea real, extracción y manipulación de huevos de abeja con menos de 48 horas y su posterior colocación en la colmena criadora. “Me salía bien, criaba muy buenas reinas”, dice.

En el plano doméstico y personal se reconoce gran lector de diarios y hace poco se dio el gusto de comprarse la guitarra eléctrica con la que siempre soñó. De vez en cuando cocina, en especial sopas, guisos, puchero, verduras salteadas y algún “invento”.

“Ahora estoy mucho en casa de mamá para acompañarla. Somos muy familieros los tres hermanos. Tambien estoy lo más pendiente que puedo de la vida de mis cuatro hijas que viven en Montevideo”, dice y reconoce darle “todas las mañas” Alina, su única nieta.

La Intendencia y la política

En lo que respecta a la experciencia personal que le dejó ser intendente, dijo que “significó un gran esfuerzo intelectual”. “Fueron cinco años de aprender cosas nuevas, especialmente en lo que respecta al funcionamiento del estado y el liderazgo de equipos, lo que no es fácil”.

“No tenía ni idea del funcionamiento del Estado. Hice experiencia en el liderazgo de equipos de trabajo, lo que no es fácil. Estas dos últimas cosas son las experiencias personales más importantes que me dejó ser intendente”, afirma.

En caso de resultar reelecto, se propone “dar un salto en calidad en las políticas de inclusión y participación”, “armar un presupuesto quinquenal con una mayor participación de la gente”, “trabajar más en la mejora de la ciudad. Un plan de obra que continúe las iniciadas en el primer período” y “seguir apuntalando temas de desarrollo”.

Proveniente de un hogar de padres militantes socialistas y gremiales, afirma que “la política siempre ha formado parte de mi vida cotidiana”. “La siento intensamente, luego la vida me ha ido llevando a continuar e intensificar la militancia y participación. Además sentí siempre una preocupación por transformar la sociedad”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s