La computadora por ojos

CLICPor Carol Guilleminot Coello

Cuando Carlos Pellejero comenzó a perder la visión hace siete años, pensó que no le quedaba otra alternativa que jubilarse por discapacidad. ¿Cómo podría seguir enseñando Física siendo ciego?  El golpe más duro fue estar impedido de leer y escribir. Sin embargo, no se resignó y desde hace cuatro años es docente de referencia en Uruguay y guía de muchos otros profesores y alumnos: enseña cómo utilizar las computadoras para que personas con diferentes discapacidades puedan estudiar, trabajar y comunicarse.

Desde el pasillo exterior del Aula de Informática del Instituto de Formación Docente se oía como un profesor cualquiera. Pero no lo es. Apenas pisé la puerta enlenteció el ritmo de la explicación que estaba dando a los alumnos que, a diferencia de él, sí podían ver pero no habían reparado en mi presencia. Luego de presentarnos, me invitó a que asistiera a lo que quedaba de su clase. Y valió la pena.

Carlos es una persona especial, no porque tenga una discapacidad sino por su particular forma de encarar la vida y la adversidad.
“Hace siete años comencé a quedar ciego por una degeneración macular irreversible y perdí el 95% de mi visión. Me contacté con la Fundación Braille del Uruguay, empecé la rehabilitación y tuve la suerte de ser seleccionado para ir a España a aprender el manejo del programa ‘Jaws’, una síntesis de voz para ciegos que en ese momento se quería introducir en el Uruguay”.

Desde entonces no ha parado de estudiar para aprender cómo ayudarse a sí mismo y a otros. En España recibió capacitación y al volver tuvo que afrontar la posibilidad certera de una jubilación por incapacidad. Fue entonces que se enteró que las licencias del referido sintetizador de voz estaban en Secundaria, aunque no eran usadas.

“Se había recibido una donación de licencias del programa Jaws –que es muy costoso—y como nadie sabía utilizarlas habían quedado guardadas en un cajón. Yo presenté un proyecto, comenzaron a atarse cabos, fue aprobado y eso fue el inicio de todo esto. Ahí empecé”, dice con humildad este docente que es ni más ni menos que el iniciador de la utilización de programas informáticos para ayudar a estudiantes ciegos y con baja visión que concurren a Secundaria y UTU.

Facilitar el proceso de inclusión

Hoy 500 profesores han sido formados por los consejos de Educación para atender las necesidades de los 180 alumnos ciegos y con baja visión que asisten a sus aulas en todo el país.
Aunque el Departamento del Alumno de la Inspección General de Educación Secundaria cuenta actualmente con mayor cantidad de técnicos y áreas de acción que hace cuatro años, Carlos fue el primero y hasta hoy lidera las experiencias con nuevas tecnologías que permiten a estudiantes con discapacidad y sus profesores acceder a la computadoras como herramienta de apoyo para el aprendizaje.

“Haciendo cursos y contactándonos con personas del exterior que nos han cedido programas hemos podido armar un paquete de software para personas con discapacidad visual, sordos, programas para discapacidades motrices e intelectuales, así como dislexia y dificultades de aprendizaje. Apostamos a la capacitación de los docentes para que conozcan estas herramientas y se animen a usar la computadora para facilitar el proceso de inclusión”, agregó.

Es que esas dos palabras que tan a meno escuchamos –inclusión educativa —es mucho más que la posibilidad que tiene un discapacitado de estar en una clase. Es ni más ni menos que esa experiencia le sea útil para su desarrollo personal e integración social.

“En Secundaria, las tecnologías de la información y comunicación (Tics) comenzaron a utilizarse en el 2004 en el marco de un proyecto para ciegos en el cual trabajé como técnico”.
“Hoy los inspectores creen en las herramientas informáticas, hemos ido capacitando a los docentes e instalando esos programas en los liceos”, añadió.

En Paysandú los liceos 1, 5, 3 y el Colegio Pyaguazú cuentan con el programa Jaws, habiendo realizado capacitación de docentes en el Departamento y Montevideo.
Por su parte, el Consejo Técnico Profesional integró en 2007 una Comisión de Inclusión que ha convocado a distintos técnicos. El primero fue Carlos Pellejero, para atender el área visual. “Este año se hicieron otros llamados para atender las discapacidades motrices, auditivas y dificultades de aprendizaje”, informó.

Explicó que no hay muchos alumnos discapacitados en UTU pero que en su opinión “los chicos con ciertas discapacidades tendrían allí un campo más aprovechable que en Secundaria”.

Recurso didáctico

“Si el docente toma a la computadora como un recurso didáctico y vence el prejuicio de sentirse sustituido por un programa informático, éste le será muy útil. Si se toman como una  herramienta, puede sacarse mucho provecho de los programas existentes, con los cuales se puede enseñar una amplia variedad de temas y asignaturas”, dijo nuestro entrevistado.

Si como recurso didáctico, la computadora es útil a los alumnos que no tienen ninguna discapacidad, puede llegar a volverse una “prótesis” para los que sí la tienen.
En este sentido, dijo que “en muchos casos el computador se convierte en una prótesis para la persona. Un ciego sólo interactúa a través de  una síntesis de voz pero una persona que no puede hablar puede escribir en la computadora y la síntesis de voz habla por ella”. “Son casos bastante extremos, pero existen”.

“Hay programas que escriben en la computadora lo que uno va hablando en el micrófono y son muy útiles a personas cuadripléjicas. Un ciego a través de una síntesis de voz logra interactuar con la computadora, extraer información, navegar en Internet.

Con esos programas se puede incluso dar formato a un documento con comandos de voz, seleccionar, cortar y pegar parte de un texto… Lo más escaso en Uruguay son los programas para sordos porque cada país tiene un lenguaje de señas particular. Es difícil crear un programa con lengua de señas uruguaya, pero algo se está haciendo”, agregó.

En este sentido, exhortó a los docentes a creer en las nuevas tecnologías como una ayuda y a romper miedos e inseguridades.
“Es importante que los docentes conozcan estas tecnologías, las prueben y evalúen por sí mismos si  son útiles o no para trabajar con alumnos con discapacidad”, dijo.
No obstante, reconoció que “generalmente los docentes de más edad se resisten un poco a utilizarlas”.

“Es lo que pasa ahora en Primaria con el Plan Ceibal. Al capacitar a maestros para el uso de las laptops se han encontrado con que algunos no se animan a tocar una tecla porque tienen miedo a romper la computadora”, dijo al señalar que se debe continuar trabajando en la alfabetización digital de los docentes.
“Es importante romper temores y decir que una vez que se logran superar las viejas estructuras los propios docentes reconocen la utilidad de estas nuevas herramientas para incorporar a sus clases”, agregó.

Advirtió en este sentido, que los profesores tendrán que aggiornarse porque los niños que hoy cursan sexto año en 2009 ingresarán a la Enseñanza Media y lo harán con sus computadoras del Plan Ceibal. “Eso cambia la visión, metodología, forma de trabajo y evaluación por lo tanto los docentes deben prepararse, por lo menos en el Ciclo Básico”, opinó.

Sobre el Plan Ceibal dijo también que las computadoras portátiles entregadas a los escolares “son inaccesibles para cualquier discapacitado porque no permiten instalar  ningún programa”.
No obstante, señaló que hay varios proyectos de instituciones dentro y fuera del país (de España y Canadá, así como el Laboratorio Tecnológico del Uruguay y la Fundación Teletón) que están investigando posibles soluciones.

 “Me preocupa el Interior”

Oriundo de Treinta y Tres, Carlos vivió ocho años en Montevideo pero su preocupación por ser útil a los discapacitados del Interior lo motivó a regresar a su ciudad natal.
“En Montevideo los recursos están. Quizá están mal utilizados o demasiado institucionalizados y a veces los discapacitados no tienen acceso a ellos porque no están vinculados a ciertas instituciones –esa puede ser una discusión—pero lo cierto es que existen”. “A mí me preocupa el discapacitado del Interior que está encerrado, no encuentra apoyos ni recursos, que está frustrado y no tiene ninguna motivación para salir adelante”, dijo.

Quizá su propia experiencia, el hecho de conocer a fondo la realidad del discapacitado y las carencias existentes hacen que el “profe” Carlos, como los alumnos en cualquier parte del país, trabaje más de lo que debe y a veces, hasta gratis.
“Mi ámbito de trabajo es Secundaria y UTU pero hoy estoy formando a alumnos de un Instituto de Formación Docente en Paysandú y no me correspondería pero lo hago con la idea de sembrar una semilla de inclusión. Estos son los futuros docentes y quienes mañana se encontrarán en las aulas con un chico con discapacidad”, dijo.

Por eso, destacó la importancia de la invitación cursada desde el IFD “Ercilia Guidali de Pisano” para capacitar a los alumnos que están por egresar con el objetivo de que “los estudiantes avanzados conozcan las posibilidades tecnológicas existentes y puedan orientarse y saber dónde recurrir cuando se encuentren con alumnos con discapacidad en sus clases”.

Pero hay más aún: la Intendencia de Treinta y Tres aprobó un proyecto presentado por este profesor para instalar una sala con computadoras que cuenten con programas para que las personas discapacitadas puedan tener acceso a la tecnología para comunicarse e informarse.

 “He presentado proyectos en instituciones privadas y no los han aprobado. No es una cuestión de costos solamente sino que creo que pasa también por no comprender que la tecnología nos brinda hoy soluciones que le pueden cambiar la vida a un discapacitado”.

“Me cambió la vida”

Lo más duro para Carlos en su aprendizaje de la ceguera fue quedarse de un día para otro sin poder leer ni escribir. Hoy asegura que las tecnologías utilizadas para ayudar a las personas con discapacidad pueden cambiarles la vida.
“A mí me sirvió. Estoy rehabilitado gracias a las tecnologías. El Jaws –el más utilizado, potente y versátil programa de síntesis de voz para ciegos– y la computadora me cambiaron la vida: navego en Internet, chateo, uso el correo electrónico, hago planillas de Excel y presentaciones en power point, puedo diseñar una página web o crear un blog, descargar música…todo con un sintetizador de voz. Cada vez me siento más satisfecho y trabajo mejor con la computadora, incluso en el área de programación.

Si a mí la máquina me cambió la vida, espero que sea igual de útil para otros. Si algún día me doy cuenta que no sirve, me iré para mi casa”, afirma este incansable luchador y solidario docente cuya especialidad es la construcción de “rampas digitales”, es decir, mecanismos que permitan el acceso a la computadora como medio para interactuar con el mundo.

Desde esa perspectiva, nada satisface más que la alegría de otro ser humano al recuperar una habilidad natural para la generalidad de sus congéneres y que creía perdida para sí mismo. Ese seguramente sea el mejor pago que recoge Carlos, quien el otro día enseñó a usar el programa y bajó un libro para ciegos de una biblioteca de Internet a una maestra que perdió la vista y hacía 19 años que no podía leer un libro. Hoy puede hacerlo a través de la computadora, que ha pasado a sustituir la visión que le falta…si será importante.

Publicado originalmente en la revista Quinto Día.

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