Cazadores de símbolos

Video de elcable 1985.

Texto de Carol Guilleminot.

El hombre inventó los símbolos para darle un sentido a su propia experiencia humana. Los cementerios no son la excepción a este mundo construido en base a símbolos. Son y han sido en sí mismos objeto de construcción simbólica. Una joya patrimonial de Paysandú como el Monumento a Perpetuidad ofrece hoy la posibilidad de nuevas lecturas que contemplan esta visión y las visitas se han incrementado notoriamente desde que el lugar ofrece la posibilidad de descubrir qué nos están diciendo sus símbolos.

 

Muchas generaciones de estudiantes que utilizamos alguna vez la Plaza de Deportes para hacer Educación Física, seguramente compartimos la experiencia de la aventura adolescente de hacerse una escapadita al “Cementerio Viejo” sólo para contemplar las figuras graves de sus panteones que parecían mirarnos desde un tiempo sin tiempo para recordarnos justamente que aquél era el lugar de la muerte. Lugar silencioso al que uno entraba un poco asustado y rápidamente salía de allí sin tener muy claro qué era lo que había visto y sin la posibilidad de racionalizarlo.

Por eso, entrar hoy al Monumento a Perpetuidad y verlo lleno de adolescentes jugando a develar el significado de símbolos que el visitante desprevenido casi ni se da cuenta que están allí, habla de un cambio feliz. Y eso no es casual. Ha ocurrido porque es notoria la existencia de un cambio en la gestión de este  museo al aire libre y lugar de referencia de la arquitectura funeraria en Latinoamérica.

En ese cambio han confluido la decisión política del municipio de revitalizarlo buscando formas de valorización social y patrimonial, así como el  impulso y compromiso de tres jóvenes pasantes del Instituto de Formación Docente “Ercilia Guidali de Pisano” que desde el 2006 trabajan allí como guías y han desarrollado una propuesta de gestión totalmente renovadora para este espacio público.

Ellos son Alejandro Mesa, Enrique Montero y Silvia Pérez, quienes han desarrollado un trabajo de investigación titulado “¿De qué nos están hablando los símbolos del Cementerio Viejo?”, que esperan poder publicar públicamente como contribución a la difusión del valor patrimonial del Monumento a Perpetuidad.

 

Las flores y plantas más “perennes”  del cementerio
La amapola es una de las flores que más se distinguen en el cementerio como ornamento del arte funerario (se pueden ver en el monumento a los hermanos Francia, 1860; monumento a la familia de Miguel Horta, 1903, entre otros). Desde el punto de vista connotativo implican “la individualidad, la sensación propia de las personas, que son y se sienten especiales y amantes de la vida”. Entonces cuando aparecen representadas cerradas, puede estar significando la ausencia de esa individualidad, un detalle del reconocimiento de la muerte. Aunque también a las amapolas, conocidas como bellotas adormideras pueden ser identificadas con el sueño, este simbolismo se deduce a partir  que de ellas se derivan los opiáceos, tales como  la morfina y la heroína, incluso antes de los avances en la bioquímica y el campo científico, las adormideras se empleaban en infusiones a efectos de conciliar el sueño.

Ampliando el campo interpretativo encontramos que las amapolas “estaban consagradas a la diosa griega Deméter que representaba a la tierra fecunda y que junto a su hija Perséfone eran responsables del renacer de la vegetación después del invierno. Su culto se celebraba en la ciudad de Eleusis, dando lugar a los misterios eleusinos. Las amapolas están relacionadas, por lo tanto, a la fertilidad y la regeneración. Por otro lado, en Extremo Oriente se la vincula con el sueño eterno de la muerte.”      

El girasol, solamente aparece representado en la tumba-monumento de Luis Galán y Rocha, uno de las indicaciones del mismo nos expresa  “la alegría infantil, espontaneidad, inmadurez y variabilidad”. ¿Tendrá esto relación con la personalidad de Luis?  Por otra parte, dado “el aspecto solar y el color, así como por su heliotropismo, es evidente símbolo solar y de la majestad en diversas culturas. En el cristianismo ha simbolizado el amor de Dios, el alma, el pensamiento constantemente vuelto hacia la contemplación de Dios y, en ese mismo sentido, la oración; en parte dicho simbolismo es bastante reciente ya que la planta era de origen americano y fue traída a Europa por H. Cortés.”

El roble es un árbol que también tiene su expresión funeraria. Puede apreciarse de dos maneras, una como tronco y otra a través de sus hojas y frutos (bellotas). Ha de verse en los monumentos del Capitán Eusebio Francia, “los Caídos del Quebracho” (año de construcción 1897) y “A los Servidores de la Patria” (1897). Lo que hilvana a estas tres construcciones, es la actividad militar. Precisamente el roble simboliza el valor militar.

Las “mascotas” del Monumento a Perpetuidad
Entre la fauna perpetuada en mármol del cementerio, hallamos la serpiente o víbora en el conocido monumento de Miguel Horta, obra del escultor genovés Santo Saccomanno.

En el Génesis bíblico este animal es tomado como signo de maldad, ya que es la serpiente la que tienta a Eva a comer del fruto prohibido.  A través de “los modernos estudios bíblicos y arqueológicos sabemos que la serpiente, en aquella época, era el símbolo de la religión cananea, que los israelitas encontraron al entrar en la Tierra Prometida (…) los pueblos antiguos veían en ella tres cualidades”.
 “Primero, la serpiente tenía fama de otorgar la inmortalidad, ya que el hecho de cambiar constantemente de piel parecía garantizarle el perpetuo rejuvenecimiento. Segundo, garantizaba la fecundidad, ya que vive arrastrándose sobre la tierra, que para los orientales representaba a la diosa Madre, fecunda y dadora de vida. Y tercero, transmitía sabiduría, pues la falta de párpados en sus ojos y su vista penetrante hacían de ella el prototipo de la sabiduría y las ciencias ocultas. Por eso el Génesis la presenta como ‘el más astuto de todos los animales del campo’.

Ahora bien, la serpiente a la que hacemos referencia es un Ouroboros (una víbora que se come su propia cola). Esta simbología apunta a designar el principio y el fin como entidades contrapuestas, pero que convergen en un mismo espacio. La contradicción incesante  entre la vida y la muerte que completan un círculo de realimentación, un eterno retorno.

Por otra parte, es importante destacar que gran parte de la expresión funeraria del Monumento a Perpetuidad tiene una segunda intención o connotación simbólica.

Un ejemplo lo bastante arquetípico para entender esto, es la obra dedicada a la familia de Miguel Horta. De la cual  mucho se ha expresado en la tradición oral, sobre todo en relación a la escultura de la dama y la serpiente, allí representadas. En el relato converge una víbora ponzoñosa y una dama desprevenida amante de las flores (amapolas). En Paysandú, esta historia ha sido objeto de comentarios de toda naturaleza y con el paso del tiempo ha cobrado una fuerza inaudita, que ha llevado a un gran número de habitantes a referirse a ella como si se tratase de un suceso verídico. Sin embargo, cuando vemos la misma representación en otro cementerio del mundo, dudamos de la veracidad del hecho. Se nos presenta entonces una leyenda. Pero dejemos la leyenda de lado y contemplemos la obra como un entramado de símbolos.

“Ya se dijo anteriormente que las amapolas podrían interpretarse como signos de individualidad; y que cerradas serían la pérdida de esa individualidad, incluso pueden haber otras interpretaciones rondando, mucho más ajustadas a las particularidades simbólicas que sugerían estos artistas-escultores de mediados de siglo XIX, como la de ésta flor identificada con el sueño, retomando la tradición oriental del símbolo. La conjunción de estos dos símbolos de diferente significado  estaría expresando entonces en sentido completo: la muerte como el sueño eterno”, explican los jóvenes pasantes en su trabajo.

Tempus fugit
La presencia del tiempo que devora la vida, también está presente en el Monumento a Perpetuidad. El reloj de arena, o reloj de arena alado, puede verse en algunos monumentos.

 “El reloj de arena es un símbolo de antigua data y de remoto uso; su significado radica en el concepto de tiempo, destacando la fragilidad y la poca duración de éste. Su inicio se encuentra en la mitología griega, la cual atribuía el control del tiempo al dios Cronos dios sumamente cruel y despiadado. De ahí la concepción del paso del tiempo irremediablemente y sin piedad para nadie”

La razón o el por qué de lo frecuente que es este símbolo  en el antiguo cementerio, está relacionado con esa nueva percepción que van adquiriendo los hombres respecto al tiempo. En una sociedad que cada vez más se irá codeando con el ideal de modernidad (progresismo), el tiempo comenzará  a materializarse y  a entenderse como una medida de ajuste social.

El epitafio del monumento de Santiago Lasaraga, obra en la cual se hace presente el reloj de arena alado dice textualmente: “Aquí descansa en paz don Santiago Lasarga, que falleció el 15 de abril de 1858. A la edad de 51 años menos 5 días. Fue padre virtuoso, y fiel esposo, en gratitud su esposa e hijos le dedican este Monumento a su memoria. R.E.P”

 Contabilizar, en un epitafio, los días que le faltaron a Santiago Lasarga para llegar a los 51 años de edad es un dato más que interesante, pues nos está diciendo cuán valorado (en términos cuantificables) podía ser el tiempo, en relación a la vida de esa persona.

  Independientemente de este caso particular, con una sociedad moderna en desarrollo, se hará mucho más evidente ese propósito burgués de cuantificar el tiempo, en pro de la eficiencia. Pero subyacentemente, generará una preocupación psicológica, en lo colectivo, por esa hora final.

Símbolos cristianos
Se hallan también en el Monumento a Perpetuidad representadas en algunas obras escultóricas las virtudes cardinales y teologales. ¿A qué se refieren? En principio  virtud desde el punto de vista cristiano  “es una disposición habitual y firme para hacer el bien”.

Las que  pueden apreciarse son: la fe (fioes), la esperanza (spes), la caridad (charitas) y la templanza en el caso del monumento de Eusebio Francia; para el de Manuel Stirling (1898) se repiten las tres primeras y se agrega la prudencia (pruentia); en la de Felipe Argentó (año 1865) encontramos dos, la fe y la esperanza.

    Las virtudes teologales “son las que tienen como origen, motivo  y objeto inmediato a Dios mismo”, ellas son en este orden: La fe representada con la cruz, “es la virtud teologal por la que creemos en Dios”.  La esperanza representada por el ancla “es la virtud teologal por la que deseamos y esperamos de Dios la vida eterna como nuestra felicidad” Ancla que también ha sido utilizada en forma de cruz  ¿Por qué un objeto así podría adquirir tanta relevancia simbólica? Quizá, tenga que ver con esa capacidad que tuvo el cristianismo para camuflar sus ideas.  Elementos como éste, serán componentes integrales de las leyendas alusivas del fervor y del martirio en los creyentes. Acrecentaran el valor de la iconografía que es utilizada por los cristianos para difundir sus creencias. “Ancla o ancora: Para el cristianismo primitivo es el símbolo de la salvación y de la esperanza. El Nuevo Testamento se refiere a Cristo como ‘un ancla en el mar de la vida’”

El ojo de Dios
La representación del Ojo de Dios es visible en la corona del ángel ubicado en las escalinatas de acceso al santuario de la familia Stirling-Argois. Como símbolo puede encerrar un significado muy variado, debido a las diversas implementaciones que tuvo acorde a los diferentes contextos históricos- socioculturales en los que fue empleado. Una fuente de referencia está dada por los egipcios representando el Ojo de Horus, o Udyat ‘el que está completo’.

“El símbolo del ojo del dios Horus, destruido por el malvado Seth, máximo causante de las dolencias humanas, que tenía auspiciosas propiedades curativas, evolucionó de forma compleja y muy probablemente haya dado nacimiento al signo romano que representaba a Júpiter.”

Posteriormente fue usado por los cristianos, que incorporaron el uso del triangulo equilátero, “considerado  el símbolo de la Santísima Trinidad: Tres lados iguales unidos (Padre, Hijo y Espíritu Santo) abarcando la unidad, es decir, la divinidad. (…) Representaría la visión omnisciente de Dios tal como se expresa en el Salmo 33.18: ‘He aquí el ojo de Dios sobre los que le temen. Sobre los que esperan en su misericordia.’” 

En los umbrales de la época contemporánea, aparece la masonería moderna o “especulativa”, la cual adoptó el símbolo del ojo de Dios, otorgándole un nuevo significado. Expresando que el signo  “se coloca detrás del Trono del Venerable Maestro sobre su cabeza” (…) que “representa la presencia física del Gran Arquitecto del Universo que todo lo ve y escruta, y sugiere también el uso de una tercera visión, la espiritual.” “Por lo que se refiere al triángulo, es una reducción de la pirámide celestial, el «triangulo luminoso» de los orígenes del mundo.”   

Según la interpretación realizada por los responsables del trabajo al que refiere este artículo, el ojo de Dios, en el monumento de Stirling- Argois, construido en 1898, puede estar correspondiéndose con la evocación cristiana del símbolo, relacionada con el poder “omnisciente”,  que se hace presente en el arcángel Uriel, cuyo nombre significa “rostro de Dios”.

Sin embargo, no es en el único lugar en donde  se aprecia el ojo de Dios. Lo podemos hallar también en el monumento dedicado al Capitán Eusebio Francia (construido en 1894), apenas visible en la corona de la santa que representa la virtud teologal de la fe. Aparece el símbolo, esta vez sin el triángulo, con rayos luminosos que emanan hacia los bordes de la corona ¿Qué significación ha de tener?…

 

 

Visitas guiadas y mediadas


Desde fines del 2007 los guías del Monumento a Perpetuidad comenzaron a desarrollar nuevas actividades que apuestan a establecer puentes más sólidos entre esta joya patrimonial sanducera y las instituciones educativas. “Descubrimos que existe un gran desconocimiento por parte de algunos sectores de nuestra comunidad respecto a la importancia de los bienes patrimoniales, fundadas principalmente en asimetrías en cuanto al bagaje cultural-simbólico”, explicaron.

Su propuesta para revertir esa situación son los denominados “itinerarios didácticos” a partir de la experiencia de “visitas mediadas”.

La visita mediada cede ciertos espacios de autonomía al usuario, donde le aspecto lúdico será el motor de búsqueda de los contenidos, a diferencia de la visita guiada convencional que ingenuamente confía en una transacción de contenidos culturales sin tener en cuenta el lugar y la mirada del otro.

Actualmente, los visitantes de Primaria y Secundaria tienen la posibilidad de realizar dos propuestas de visitas mediadas: “Los cazadores de símbolos” y “Arma tu leyenda”.

Durante el transcurso de la vista realizada a los efectos de este artículo, pudimos participar en instancias de la propuesta “Los cazadores de símbolos”, desarrollada con alumnos de un liceo de Young, pudiendo comprobar el interés de los jóvenes  y los buenos resultados de esta novedosa forma de desarrollar un enfoque didáctico del patrimonio a través de lo lúdico y el descubrimiento.

 

Por Carol Guilleminot en base a datos de una investigación realizada por los pasantes del Monumento a Perpetuidad (Alejandro Mesa, Silvia Pérez y Enrique Montero), publicado originalmente en la revista Quinto Día, de El Telégrafo.
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2 comentarios en “Cazadores de símbolos

  1. mario dijo:

    Saben que significa un reloj de arena encerrado en un cuadro y luego un circulo con 4 Ss al rededor y un numero 20 en el lado izquierdo y un numero 30 al lado derecho

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