Embarazoso

La OMS define como adolescencia al “período de la vida en el cual el individuo adquiere la capacidad reproductiva, transita los patrones psicológicos de la niñez a la adultez y consolida la independencia socio – económica” y fija sus límites entre los 10 y 20 años.

Es considerado como un período de la vida libre de problemas de salud pero, desde el punto de vista de los cuidados de la salud reproductiva, el adolescente es, en muchos aspectos, un caso especial. En este marco, el embarazo adolescente es un gran problema sanitario y social al cual nos enfrentamos. Responde a una causalidad muy variada y compleja, difícil de manejar y cambiar. Entre los distintos factores que actúan, el inicio precoz de las relaciones sexuales y la insuficiente información se encuentran dentro de los más importantes.

Un estudio realizado en una policlínica ginecológica de adolescentes en Piedras Blancas (Montevideo) por médicos de la Clínica Ginecotocológica “B”de la Facultad de Medicina, mostró que el promedio de edad de inicio de las relaciones sexuales son los 15 años y que del total de las adolescentes, 97% tenía conocimiento acerca de los distintos métodos anticonceptivos, pero 68% no los usó o los usó en forma incorrecta. Asimismo, un gran porcentaje había recibido información de cómo usarlos pero la mayoría no la recibe de personal capacitado.

La maternidad es un rol de la edad adulta. Sin embargo, las madres adolescentes suelen asumir responsabilidades impropias de esta etapa de su vida, reemplazando a sus madres y privadas de actividades propias de su edad. También la paternidad es un rol de adultos y si la adolescente no está preparada para ser madre, menos lo estará el varón para ser padre.

Al recibir la noticia de su paternidad, el varón se ve enfrentado a una serie de mandatos personales y sociales. Cuando no se desentiende de su papel busca trabajo para mantener su familia y suele abandonar sus estudios, postergando sus proyectos a largo plazo. Se enfrenta a carencias por su baja capacitación a esa edad y escolaridad muchas veces insuficiente para acceder a trabajos de buena calidad y bien remunerados. Ello generalmente lo obliga a ser “adoptado” como un miembro más de su familia política, o ser reubicado en su propia familia como hijo – padre, con todo lo que esto suele implicar.

Salvo que el tener un hijo forme parte de un proyecto de vida de una pareja de adolescentes, el embarazo en ellos es generalmente una situación problemática. Pero además de considerarlo un “problema”, deberíamos adecuar las acciones preventivas en el marco de la promoción de la salud integral de nuestros adolescentes, educar e informar adecuadamente. Otro tema para la agenda de la educación.

Consulta: ¿Qué opinás del embarazo adolescente?

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