Educación y Cultura, Paysandú, Portada

Humberto Megget, el poeta olvidado

Aunque muchos conocen algunos de sus textos musicalizados por artistas del canto popular, probablemente la mayoría desconoce el nombre del autor de esos versos e incluso ignoran su peripecia vital. Humberto Megget, nació en Paysandú el 1º de mayo de 1926 y es considerado el poeta “olvidado” de la “Generación del ‘45”.
Un rincón de Paysandú, mi ciudad, lleva su nombre. Es un lugar que propone al transeúnte un alto en el camino y cuyo origen responde a la iniciativa de un grupo de vecinos que proponía hace algunos años la creación de un paseo cultural que partiendo de la esquina de Sarandí y 19 de Abril pasara por el teatro Florencio Sánchez llegando hasta la calle principal de la ciudad, 18 de Julio.
De aquél proyecto, sólo se concretó el paseo Humberto Megget, justo homenaje a un sanducero dignísimo exponente de la poesía uruguaya.


Pasó parte de su infancia en Paysandú y concurrió a la Escuela Nº 24, situada en  Costas de Sacra a poca distancia de la actual Ruta 3.
Hace un tiempo tuve el placer de conocer a uno de sus compañeros de juegos escolares Luis Peculio, quien falleció hace algo más de un año. El me dijo que en 1934 Humberto  Megget vivía en la misma escuela junto a su tía, la maestra Victoria Megget, responsable de su crianza y educación en aquellos años.
Tal ver recordando aquella época fue que escribió:
Cuando yo tenía tantos años como menos de la mitad de los que tengo
Iba de blanco vestido
En la mano derecha yo llevaba bolitas para jugarle a los niños
Y en la izquierda una disposición a acariciar las cabezas que me
Gustasen por el camino
Era una época de deseos
Una época de desear tener un caballito
De caminar por el surco descalzo con las manos llenas de semilla
Cuando yo tenía tantos años como deseos
Las niñas rezaban el catecismo
Y yo las esperaba en las noches a lo oscuro para darles un susto
Era una época claro en que los vestidos se usaban por las rodillas
Una época en que dar un beso era un gran sacrificio
Yo vivía descansando mis tobillos sobre el barro
Y después de mediodía cuando todos dormían
Me escapaba a la cocina a hacer tortillas con huevos de pajaritos
Era una época claro de tomar al sol por las puntas de sus dedos
Y de calentarnos los pies con la luna
Era una época claro de grandes sacrificios
Cuando debíamos juntar la leña seca para amontonarla en la cocina
O cuando debíamos por la noche bañarnos con el agua no muy tibia
Era una época claro de tantos sacrificios como horas yo tenía
Y en que uno no se olvidaba de la primera niña vista desnuda
Del primer golpe dado o recibido en el rostro del amigo.

“Alto, como de un metro ochenta, delgado, tez muy blanca y renegridos cabellos. Algo ceceoso. Una especie de alegría melancólica lo envolvía como un aura. Así lo conocí en el Sorocabana de la Plaza Libertad, en 1945, y allí nos hicimos amigos.

Profundo admirador de Joaquín Torres García y, a través suyo, del arte incaico, de cuya temática ilustran sus primeros poemas. Tenía ese extraño don de ser sencillo y complejo en sus poemas, donde una dulce musicalidad los dejaba ir en nuestros oídos en armoniosas cadencias. (…)”.Así lo recuerda su amigo Carlos Brandy en 1988.

Y en 1961, en el décimo aniversario de la muerte del poeta sanducero, Mario Benedetti –también integrante de la Generación del ’45—escribió: “Cuando  murió Humberto Megget tenía solo veinticuatro años y había padecido una larga tuberculosis. Nació en Paysandú el 1º de mayo de 1926. A los diecisiete años fundó la revista ‘Letras’, pero esta aventura no conoció el segundo número. Insistió sin embargo con las revistas, pero tanto una denominada ‘No’, como otra titulada ‘Sin Zona’ tuvieron brevísima trayectoria.

Su único libro de poemas se llamó ‘Nuevo sol partido’ y fue publicado en 1949, pero el tiraje de edición fue tan limitado que, aparte del círculo de sus amigos, cuando murió en 1951 era prácticamente un desconocido del público y la crítica. En 1952 el grupo de escritores que reunía la revista ‘Número’ consiguió una serie de materiales inéditos, en su mayor parte poemas escritos por Megget en los últimos años de su enfermedad, y encargó a Idea Vilariño la selección y edición de los mismos. Este volumen, ahora totalmente agotado incluía los siete poemas del único libro publicado en vida de Megget y conservaba  el título ‘Nuevo sol partido. Agregaba además, 30 poemas de su última época”.

Sostiene Mario Benedetti que “el de Humberto Megget  es, por varias razones, un caso comparable al de Carlos Federico Saéz, el notable pintor mercedario. No solo por venir ambos del Interior, o por haber sido derrotados por la misma enfermedad, o haber vivido exactamente la misma cantidad de años; también, y principalmente, por tratarse de dos artistas formidablemente dotados que, a causa de una muerte prematura, no pudieron extraer de sí mismos la obra plena y decisiva que seguramente habrían logrado en su madurez” y que “aún en su inevitable envase juvenil, la obra de Megget es lo suficientemente original y valiosa como para ser incorporada a lo mejor de nuestra poesía. Poemas como el que comienza “Cuando descalzo recién salí…”, de su primera época o “Tengo ganas de risas de Raquel” y “Dile a las nueces que se partan solas” entre los últimos, sintetizan las mejores virtudes de Megget y garantizan que su poesía ha de ser dentro de cincuenta años tan original como ahora”.

Poesía pesimista en versos optimistas

En lucha constante con la rutina, las formas establecidas y convencionales, Megget llegó a concretar, pese a su prematura muerte, una poesía rupturista y original, en una obra que no llega al centenar de textos.

Afirma Benedetti que en su poesía sorprende y atrae la rara mezcla, la constante oposición entre temas y estilo, entre la intención y el lenguaje. “Es difícil encontrar otro ejemplo tan palpable de poesía pesimista en versos optimistas”, asegura.

El verso de Megget es casi siempre alegre, juguetón, ágil de ritmo, autosatisfecho de las novedades formales que descubre. Sin embargo, lo que dice, o más bien lo que sugiere, toca a veces un punto clave de desolación:
Y salí con alegría puesta en mi rostro
Y saludando al río saqué de él
Aguas con formas de mi cuerpo blanco
Y deposité mis pies en la playa que recogí tras mío
Y cuando mis ojos se vaciaron de estrellas
Entregué piernas mías al viento para que las llevase
Las palabras de Megget son las comunes, las de todos los días pero gracias al ritmo y a las otras palabras comunes que andan en su vecindad, adquiere una resonancia que las hace nuevas, que les otorga una bienhumorada dimensión del lirismo. “Megget nunca deja de ser un poeta serio, un preocupado de sí mismo y de su mundo, peor usa en cambio el buen humor como una inédita manera de cantar, de cambiar, de decir simplemente su tristeza”, concluye Benedetti.

Y Carlos Brandy agrega que “su poesía, si bien tiene la testimonial presencia de la sombra que ya lo cercaba, también tiene el goce de la sublimación de los sentidos y los sentimientos”.

Dile a las nueces que se partan solas
No me quedan fuerzas
Llama al médico
Dile a las nueces que se pongan tristes
No me quedan risas
Llama al médico
Dile a las nueces que no tengo verbos
Ya no tengo verbos
Llama al médico
Dile a las nueces que me quieran siempre
……………………..
dile a las nueces
llama al médico
dile a las nueces que ahora tengo versos
dile a las nueces que ahora tengo versos
dile a las nueces que ahora tengo versos
no llames al médico.

El joven poeta que desoímos

La crítica actual coincide en señalar que la poesía de Humberto Megget no tuvo eco en su generación sino hasta después de muerto.
Fue Benedetti, precisamente uno de los pocos que lo reivindicó siempre. En 1961 escribió:  “El 5 de abril se cumplieron diez años de la muerte de Humberto Megget, y en este caso son diez años que se parecen mucho al olvido. Los críticos de poesía rara vez se acuerdan de él, los antólogos no lo incluyen en sus selecciones, los actores no lo tienen en cuenta en sus recitales. Se trata de un olvido que no hace honor a los contemporáneos de Megget, ya que éste, como todo auténtico poeta, está destinado a sobrevivir, no importa en qué lejano o cercano futuro; cuando otras generaciones de críticos o antólogos lo reintegren al sitial que su obra merece, seguramente se asombrarán de que poemas de tanta inspiración y originalidad hayan pasado sin pena ni gloria entre quienes compartieron su tiempo y su mundo”.

También Idea Vilariño se refirió al olvido de este poeta: “Ahora, demasiado tarde, como siempre, sólo podemos declarar el valor de sus versos, mostrar un poema, dejar constancia del paso del joven poeta que desoímos”.

A principios de la década del ‘90 Rafael Courtoise aplaudió la publicación de la “Obra Completa” de Humberto Megget, realizada por Banda Oriental luego de una rigurosa investigación y revisión de Pablo Rocca, a quien le asignó el mérito de recuperar “para los lectores y la institucionalidad cultural”.

Lo cierto es que aunque miles de uruguayos han disfrutado y hasta saben de memoria algunos de sus textos musicalizados por artistas del canto popular, tales como “Ahora que todo gira” (por Dino) y “Tengo ganas de Coca y Raquel” (por Darnauchans) solo algunos de ellos desconocen el nombre del autor de los versos que tararean, y muchos ignoran su peripecia vital.

Humberto Megget es el nombre que –por iniciativa de un grupo de vecinos—lleva una pequeña placita –pensada como paseo cultural—de mi ciudad. Un justo homenaje que pretende rescatar al poeta del olvido y señalarlo con luces de neón en la memoria colectiva sanducera.

En base a un artículo publicado por Carol Guilleminot en la revista Quinto Día.

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12 thoughts on “Humberto Megget, el poeta olvidado”

  1. Hola , mi nombre es Scherlly Megget, soy sobrina nieta de Humberto Megget.
    Despues de leer este precioso relato sobre la corta vida de mi tio abuelo, solo puedo decir: mil gracias….
    No solamente por el reconocimiento que le dan, lo cual me llena de orgullo, sino porque se mas sobre el.
    Les cuento siempre me gusto escribir…desde que soy muy pequeña, con ardua imaginacion…Fue entonces cuando decidi ser escritora, pero no conocia nada de mi tio abuelo…
    Hsta que mi familia dijo: Scherlly sigue los pasos de nuestro pariente Humberto Megget. y en realidad parece que me paso como herencia el gusto por la poesia y mas.
    Fue asi cuando comence a averiguar quien era, su personalidad, etc, etc. y ademas de sentir melancolia sobre el , me inspira bondad, amor, misterio…tantas emociones juntas que son dificiles de explicar.
    Hoy en dia, soy la escritora Scherlly Megget, y publique en el 2005, mi libro de poemas Simplemente Alma, se que de alguna parte mi tio abuelo me apoya y quiza dice: debes seguir mis pasos…solamente quiza….Muchas gracias a todo Paysandu..pido a Dios algun dia pueda conocer la ciudad y la plazoleta con su nombre. Scherlly

    1. Uaaau! una sobrina nieta de Humberto Megget!, qué honor! ¿Vives en Uruguay?
      Te cuento que tuve en mis manos libros escolares, que dan cuenta de su paso por la escuela que menciona la nota. En cuanto a la plazoleta, un día de estos le saco una foto y la subo al blog para que la veas.
      Saludos y gracias por escribir,
      Carol

    2. Tu tío abuelo es uno de los poetas más fabulosos que ha dado este país. Se merece una plazoleta, pero más ser leído en los programa de educación secundaria.En uno de sus poemas decía ” Cuando la muerte nos llame a sus botellas/ entraremos por su culo sin cortedades”. Y a él la muerte le quedó chica. Que alegría saber que alguiende de la famlia insiste con la poesía

  2. Estimada Carol: Si , vivo en Uruguay…, en este momento estoy en el departamento de Rivera. Estaba pensando en ir por Paysandu, y espero encontrar algun guia turistico para que me muestre los lugares relacionados con Humberto, ademas para conocer el departamento.
    Mientras tanto te agradeceria si subis una fotografia de la plazoleta para que la vea. Un abrazo.Scherlly

  3. Estoy empezando a estudiar este poeta, y lo voy a incorporar en mi curso de Literatura Uruguaya en la Tecnicatura de Guía y Diseño de Circuitos Turísticos que se está desarrollando desde este año en Paysandú, en el ITSP, justamente casi enfrente de la plazoleta. Agradezco Carol este excelente artículo que compartiré con mis estudiantes y felicito por este medio a Scherlly por continuar en la huella sensible de Humberto.

  4. Estoy realmente emocionada de encontrar tanta informacion y poesias de humberto megget ya poco sabia de él y re orgullosa de mi prima sherlly q sigue sus pasos en la poesia sigue adelante con tu poesia,mueve montañas todo se puede en esta vida , que nuesto tio abuelo en donde quiera q este en este cielo hermoso de nuestra patria deve de estar orgulloso de ti x seguis sus pasos .

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