Trucho, trucho

El otro día habíamos alquilado una película en DVD y al principio tenía una publicidad en la que se exhortaba al público a comprar o alquilar películas originales. Se que hace tiempo existe ese tipo de publicidad, pero esa me gustó.  Eran dos niños que juzgaban duramente a su madre por haber comprado una película “trucha”.

Un problema similar a la piratería informática y cada vez más extendido en el país es la venta de discos compactos y DVD de películas “truchos” que se realiza generalmente a la vista de cualquier persona en espacios públicos como la vía pública o distintas ferias.

Un primer problema de este tipo de prácticas es la vulneración de los derechos de autor, pero además el tema ha derivado ahora en graves perjuicios económicos de quienes se dedican a la venta de discos de música y películas en comercios establecidos formalmente.

En este sentido, los directivos de la Asociación de Videoclubistas y Afines del Uruguay (AVA) afirman en un artículo publicado en Ultimas Noticias que, en el último año, cerró el 10% de los 200 locales legalmente instalados en todo el país y el alquiler de películas bajó 40%.

Agregó la gremial que existen diferentes modalidades de “piratear” ya que están los que se compraron una computadora y bajan desde Internet un lote reducido de películas en formato VCD, generalmente de mala calidad, y lo comercializan entre familiares y amigos. Otros, en apariencia socios comunes de cualquier videoclub, que se llevan seis o siete estrenos de un día para el otro, los graban en sus domicilios y luego los comercializan, también a menor escala.
No obstante, el daño mayor lo producen organizaciones formadas por pequeños capitalisas que han hecho una inversión medianamente significativa en computadoras y grabadoras de CD que les permite obtener diariamente cientos de películas.

Indudablemente que la otra punta del problema es el consumidor. Porque en definitiva la piratería existe porque hay quien la compra. Y, esa es uno de los grandes obstáculos para superar las dificultades planteadas ya que si bien las organizaciones ilegales que sustentan el mercado “trucho” seguramente pueden ser desarticuladas pero, es probable también, que se reconstituyan o surjan nuevas si el consumidor uruguayo sigue comprándoles. Se trata pues de un tema que traspasa lo meramente económico para transformarse en un problema social y cultural que mezcla mucho de inconsciencia y viveza criolla.

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2 comentarios en “Trucho, trucho

  1. pablomiguel dijo:

    Me pareció muy interesante tu nota. Yo soy de Corrientes, Argentina, y ese problema también se da acá, somos más parecidos de lo que pensamos aparentemente, hasta usamos el mismo término… “viveza criolla”.
    Hace unos días descubrí tu espacio, me gustó bastante algunas cosas tuyas, me gustaría que te pases por mi espacio y dejes tus opiniones, Gracias.

    http://pablomiguel.wordpress.com

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