La hora del software uruguayo

Oficinas-Lups2La exportación de software, que hasta hace una década no existía, llegó el año pasado casi a U$S 100 millones al año, y se espera alcanzar el medio billón de dólares en unos tres años. Su potencial, empieza a ser comparable con los rubros tradicionales y las empresas uruguayas exportan más software desde aquí que desde cualquier otro país de América Latina, 6 veces más que Brasil y casi 3 veces más que Chile o Argentina.

Un dato interesante: no sólo no hay desocupación en la industria del software uruguayo, sino que  el principal problema que enfrenta el sector es que la demanda de empleo supera a la oferta de recursos humanos preparados.

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) representan en la actualidad uno de los principales motores de crecimiento de la economía mundial, impactando en el aumento de la productividad y competitividad, así como en la introducción de nuevas formas de organización y trabajo dentro de las empresas. Además, existe la percepción creciente de que, en la perspectiva de modernización de la economía de los países, lo más deseable es la exportación de productos con un sustancial valor agregado. En tal sentido, el desarrollo de la industria de las TIC y en particular la de software, aparece particularmente atractivo desde que los productos de software son esencialmente puro valor agregado .
Históricamente en Uruguay la inversión pública en investigación científica y desarrollo ha sido casi nula (aproximadamente un 0,25% del PBI) y en ese sentido puede considerarse excepcional lo que ha pasado con la industria del software: sin ningún apoyo estatal, con un régimen legal completamente desfavorable, se transformó en un sector destacado de la producción nacional.

Exportación intangible

El concepto habitualmente manejado de “exportaciones” de software se puede prestar a confusiones, dado que no refleja fielmente la realidad de un sector complejo y que se caracteriza por la producción de intangibles, dice un informe sobre este tema, elaborado por el economista Luis Stolovich, con la colaboración de la Universidad ORT, en el que explica que “son exportaciones de productos, sean paquetes o productos a medida, pero de naturaleza intangible, en la medida que el valor más relevante no es el soporte sino la creación intelectual”.
Esto incluye las “ventas de derechos por el uso de programas (que implican ingresos para el país bajo la forma de licencias o royalties), consultorías en el exterior (la “exportación” es el trabajo del técnico uruguayo en otro país, que significa una fuente de ingresos diferente) y la actividad (comercial, productiva o de consultoría) de las filiales instaladas en el exterior de las empresas uruguayas, y que también generan ingresos para el país”.

Algunas cifras

En 1998 las exportaciones de software alcanzaron los U$S 60 millones, en 1999 se registró un crecimiento de 28,1% llegando a los U$S 76,8 millones y en 2000 hubo una tasa de crecimiento de 3,4% alcanzo los U$S 79,4 millones.
No obstante la recesión y la crisis del 2002, la actividad de este sector continuó creciendo. En el 2005, según la última encuesta realizada por la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI) el sector exportó aproximadamente US$ 100 millones, 20% más que el año anterior y 20 veces más que hace 12 años.
Si bien sólo representa el 3% de las exportaciones totales de Uruguay es un sector altamente dinámico y con grandes posibilidades de expansión.
Actualmente ocupa a unas 10.000 personas, multiplicando por 10 la cantidad de empleados en 15 años. Como el sector se propone aumentar sus exportaciones a US$ 500 millones hacia 2010, se estima que se requerirán 2.500 nuevos empleados cada año.
El principal destino de las exportaciones de software es América del Sur, siendo Argentina, Colombia, Brasil y Chile los principales mercados. La expansión exportadora ha traspasado la región llegando a América Central y el Caribe, México, Israel, Filipinas y Sudáfrica. Un dato relevante es que el software uruguayo ingresó en países desarrollados: Estados Unidos, Canadá, Alemania, España y Francia.
La expansión exportadora de la industria uruguaya del software se apoyó, en varios casos, en la creación de filiales o empresas asociadas en el exterior. En su mayoría se encuentran en América del Sur y, principalmente, en Argentina. Pero también hay empresas de esta naturaleza en México y Alemania.

Llegada de gigantes internacionales

Otro fenómeno que se está dando en la radicación en Uruguay de compañías líderes mundiales de la industria del software. A modo de ejemplo, cabe señalar que la mayor compañía asiática de software, Tata Consultancy Services, eligió a nuestro país para lanzar sus operaciones en América Latina.  Esto significó la creación de 500 nuevos empleos y una inversión de U$S 30 millones.
El nuevo centro de desarrollo global, ubicado el área periférica de Montevideo, pertenece a un grupo de fábricas de software que la compañía administra fuera de la India. Es también el segundo centro en América Latina que ha alcanzado CMM nivel 5, el standard de industria más alto del mundo. Su equipo de ingenieros uruguayos e indios es responsable de América Latina, España, Brasil y el mercado hispano en Estados Unidos.
En tanto, multinacionales como ABN AMRO y Merrill Lynch han concentrado sus operaciones de call-centers de habla hispana en Zonamérica de Montevideo, uno de los parques de negocios y tecnología más modernos de América Latina.
“En Miami nunca pude permitirme encontrar el mejor talento como lo hago aquí”, sostiene Nicolás Jodal, vicepresidente y fundador de ARTech, el más grande exportador de software uruguayo.

La posición del gobierno

Hasta hace poco, el gobierno parecía no ser consciente del potencial del software uruguayo. A diferencia de Brasil e Irlanda, donde los incentivos del gobierno fueron desplegados para atraer inversiones de alta tecnología, la industria del software en Uruguay ha crecido casi completamente sola.
Sin embargo, la administración de Jorge Batlle dispuso un número de iniciativas para atraer la inversión, incluyendo la exención de impuestos y la eliminación del arancel del 23% a la exportación. Actualmente el sector goza de la exoneración del IRIC (Impuesto a la Renta de la Industria y el Comercio) hasta el próximo 31 de diciembre.
El actual gobierno nacional ha manifestado su compromiso para invertir más en desarrollo e innovación tecnológica en el país para una mejor inserción en la sociedad del conocimiento y la información. También ha comunicado su intención de crear un nuevo Marco Regulatorio promocional de las TIC, creando un ámbito intergubernamental para elaborar las correspondientes propuestas.
Recientemente el ministro José Mujica dijo que “es necesario que los jóvenes se vuelquen a las matemáticas, al campo del conocimiento, apostando a un país agrointeligente, que venda conocimiento y trabajo calificado” y agregó que el gobierno apunta a promover aspectos no tradicionales de la economía, como el software.

Una carrera con trabajo seguro

Para las empresas del software no sólo es importante que los números cierren sino, fundamentalmente, contar con personal capacitado.
Según la Cámara Uruguaya de las Tecnologías de Información, la dificultad radica en que actualmente se reciben 700 ingenieros al año y el déficit de profesionales en informática asciende a unas 1.800 personas por año.
Las posibilidades de encontrar trabajo en el sector -que ofrece atractivos salarios– no sólo son interesantes para los egresados de Ingeniería, sino que las empresas también requieren técnicos. Según la CUTI, sólo dos de cada diez personas ocupadas en empresas de tecnología son ingenieros y cuatro son técnicos y profesionales no informáticos (reciclados por las empresas hacia lo tecnológico).
Los sueldos del sector son relativamente altos. En promedio, van desde $ 8.900 nominales para secretarias, $ 15.800 para analistas junior y $ 50.000 para gerentes.
El pasado 15 de febrero la CUTI convocó a una conferencia de prensa para plantear la problemática de la falta de recursos humanos preparados para trabajar en el sector y anunció que impulsará una campaña dirigida a estudiantes bajo el slogan: “Estudiá informática, la carrera con trabajo seguro”.
Los empresarios están preocupados respecto a que la falta de personal capacitado sea un cuello de botella para la expansión del sector y por eso apunan a incentivar a los jóvenes a que estudien informática.
“En un país que tiene 12% de desocupación, este sector ofrece un empleo bien remunerado, con necesidad de recursos calificados no solamente en informática”, dijo Enrique Tucci, director de Ideasoft y presidente de la CUTI.
“Uruguay posee excelentes profesionales en el área informática, no solamente porque el nivel de educación informática es muy bueno, sino que le adjunta a esto, toda la idiosincracia propia del uruguayo, como por ejemplo la responsabilidad ante un compromiso, gran adaptabilidad y dispuesto a buscar soluciones a problemas para los cuales no estaba preparado técnicamente entre otras cualidades. Pero necesariamente para continuar el crecimiento sostenido de esta industria, es necesario brindar mucha información a los jóvenes explicándoles que en la realidad uruguaya del día de hoy, la informática es una de las pocas áreas donde no existe el desempleo y es posible comenzar a incorporarse al mercado con pocos meses de preparación”, aseguró Marcelo Duarte, desarrollador de software y uno de los fundadores de la empresa LUPS, instalada en Maldonado, que recientemente comenzó la exportación a Europa de software para casinos (ver nota aparte).
Recientemente la CUTI firmó un acuerdo con la empresa GiGlobal para instrumentar una bolsa electrónica de trabajo en tecnologías de la información. Allí, los postulantes podrán enviar sin costo sus currículos, al tiempo que las empresas asociadas a la cámara consultarán las ofertas existentes. En cuanto a empleos, otra alternativa que se estudia es la instalación de una oficina virtual de información laboral.
La necesidad de inversión para poder desarrollar canales de comercialización y la financiación de los proyectos son otros desafíos que debe enfrentar el sector, habida cuenta que no cuentan con capital de riesgo.
En resumen, la importancia que está adquiriendo este sector de la actividad en el Uruguay es obra y gracia de empresarios altamente creativos, que han trabajado mucho desde el anonimato y que, como habitualmente se dice, están empezando a despegar haciendo software de categoría mundial sobre un presupuesto del tercer mundo.

(Publicado originalmente en la revista Quinto Día).
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