Vía Flickr, de Jeff Belmonte

La familia uruguaya ya no es la misma…

Vía Flickr, de Jeff Belmonte

Los hogares unipersonales y monoparentales aumentaron en Uruguay en los últimos 20 años, mientras disminuyó el número de integrantes de las familias, por la baja tasa de fecundidad actual. Además existen más hogares monoparentales.

Estos datos pertenecen al Estudio de las Trayectorias Familiares y Laborales desde una Perspectiva de Género y Generaciones presentado por el INE, con el cual se busca analizar la conformación general de los hogares uruguayos.

La Directora Técnica del Instituto Nacional de Estadística, Laura Nalbarte, dijo que hubo cambios producidos en los últimos años en la composición de los hogares uruguayos (existen más unipersonales) y su tamaño (disminuyó su número de integrantes). Asimismo, destacó el aumento de la participación femenina en el mercado laboral y su mayor nivel educativo en comparación a los hombres.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) presentó el Estudio de las Trayectorias Familiares y Laborales desde una Perspectiva de Género y Generaciones, que busca identificar los cambios ocurridos en los últimos 20 años en la conformación de los hogares y en la inserción de hombres y mujeres en el mercado laboral.

Al igual que los países más avanzados, Uruguay estaría convergiendo hacia una segunda transición demográfica, producto del aumento en la esperanza de vida de la población y la caída en la tasa de nacimientos. Esta situación, junto a otros cambios culturales y el aumento de la participación femenina en el mercado laboral, ha hecho variar la conformación de los hogares en los últimos veinte años. Según el estudio, aumentaron los hogares de tipo unipersonal y con parejas solas; se incrementó la disolución de uniones, lo cual lleva a la sustitución de hogares biparentales por monoparentales y unipersonales, así como a un aumento de los hogares biparentales reconstituidos (nuevos matrimonios o uniones libres).

Por otra parte, la caída en la fecundidad se asocia al aumento en la disponibilidad y uso de procedimientos anticonceptivos como a la mayor actividad laboral de las mujeres, que encuentra limitantes en el momento de conciliar familia y trabajo. La expansión de la tasa de actividad femenina en los años noventa se explica, en gran medida, por el aumento de la participación de las mujeres cónyuges y en edad reproductiva. Ello demuestra un cambio en los proyectos de vida de esas mujeres, a lo cual se suma el interés por elevar sus niveles educativos que explican luego el retraso en la maternidad y la caída en el número de hijos.

El análisis que se realiza es de tipo longitudinal de las variables consideradas relevantes mediante la técnica de pseudopaneles y la conformación de cohortes de generaciones. Se utilizan los microdatos de las Encuestas Continua de Hogares para el período 19 86 a 2007.

Los temas analizados fueron: la composición de los hogares según la relación de parentesco de sus integrantes; la evolución de la situación conyugal; la estructura de los hogares según las etapas del ciclo de vida familiar; la evolución del tamaño medio del hogar y el número de hijos que habitan en el hogar; la actividad laboral de los miembros del hogar según tipos de hogar; la distribución de roles entre los sexos, en los hogares con parejas, según su dedicación al trabajo remunerado (ocupado o no ocupado, y extensión de la jornada laboral); el nivel educativo según sexo; horas de trabajo en la semana.

Se concluye que el análisis de estas variables permitió encontrar interesantes cambios en los arreglos familiares, así como en el comportamiento de hombres y mujeres respecto a su educación, su incorporación en el mercado laboral, y la dedicación horaria al trabajo remunerado.

De este estudio surgen nuevas interrogantes vinculadas con la diferenciación de estos comportamientos intergeneracionales según estratos sociales.

El aumento en el nivel educativo de las mujeres, las horas dedicadas al trabajo remunerado y el cambio del “modelo de proveedor tradicional” al “modelo de doble carrera” o “de proveedor modificado” puede ser distinto según estratos de ingreso.

El trabajo deja constancia de que es imprescindible estudiar los cambios intergeneracionales que se estén dando en el acceso diferencial a los recursos económicos según sexo (tanto a través de sus ingresos monetarios como de las prestaciones de la seguridad social) y en las brechas de ingresos y de salarios, así como los cambios en la contribución de las mujeres a los ingresos del hogar.

Finalmente, se planteó el interés explorar más profundamente los problemas de empleo y desempleo que viven hombres y mujeres y sus cambios intergeneracionales, como incorporar información de las Encuestas de Gastos e Ingresos para evidenciar diferencias y cambios en el acceso de los hogares y los distintos tipos de familias a los servicios de cuidado.

El análisis en conjunto de estos temas podría estar avizorando nuevas pistas sobre las interrelaciones que se establecen entre la inserción laboral de hombres y mujeres, sus características socioeconómicas, el desarrollo de oportunidades y sus resultados en términos económicos, sociales y demográficos.

El estudio fue elaborado por las economistas Soledad Salvador y Gabriela Pradera en calidad de consultoras, y se realizó en el marco del Proyecto G: Políticas Públicas para la Reducción de las inequidades de género y generaciones, el programa piloto Unidos en la Acción y una iniciativa conjunta del gobierno uruguayo y el sistema de Naciones Unidas, UMFPA y UNIFEM.

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2 pensamientos en “La familia uruguaya ya no es la misma…”

  1. Gracias Carol
    por el informe con datos que conocemos por la vida, sin la rigurosidad de las estadísticas.

    ¡Cuán engañados estamos cuando afirmamos que optamos libremente por estos cambios que suceden en nuestras vidas!

    No existe legislación que penalice la natalidad; al contrario, tenemos leyes que la protegen, pero existen circunstancias socioeconómicas que condicionan a las parejas y las obliga tomar decisiones contrarias a su voluntad y sus deseos.
    Lo que expreso está dicho en el artículo, pero lo resalto porque intuyo que pasa desapercibido cuando explica la caída en la fecundidad “…la mayor actividad laboral de las mujeres, que encuentra limitantes en el momento de conciliar familia y trabajo.”

    Este artículo informa,
    y podemos quedarnos con los datos del informe.
    Pero también logra que analicemos en profundidad, para concluir que lo que creemos que son decisiones libérrimas, no lo son y tal vez merezcan nuestra resistencia para lograr mayores grados de libertad al momento de decidir el modelo de familia que queremos para nosotros y nuestros hijos, aunque no pudimos hacerla realidad en nuestro caso.
    Nuestros mayores hicieron lo que pudieron, como lo estamos haciendo nosotros; pero así como ellos tuvieron proyectos que desearon se hicieran realidad en nosotros, comuniquemos que proyecto de familia deseamos para los que nos siguen, aunque no lo logremos nosotros.
    A pesar de no tener libertad efectiva de realizar nuestros deseos, por nuestras limitantes personales, conservemos la libertad de pensar a partir de nuestras convicciones.

  2. Gracias Luis por tu reflexión, muy interesante por cierto.
    Creo que es verdad que hay una serie de variables externas que inciden en la composión y dinámica de las familias. También es cierto que muchas mujeres –y me incluyo–ya no creemos en la realización plena como tales sólo dentro del hogar sino que aspiramos a otro tipo de “realizaciones” como la profesional, por ejemplo.
    Aunque reconozco que la fatalidad existe (pérdida de seres queridos integrantes del nucleo familiar en accidentes o por enfermedad), no creo en el destino sino en las elecciones personales, fundamentalmente en lo que hacen a las cuestiones de pareja y familia.
    Volviendo al tema de la mujer y sus elecciones, conozco gente que ha optado por no casarse o no tener hijos por privilegiar su profesión y otras que no los tienen pero los han querido siempre y han tenido que aprender a vivir sin ellos porque simplemente “no se dio”.
    Tengo la dicha de haber formado una familia y tener hijos y una profesión en la que me siento realizada pero no es fácil conciliar todo eso. A veces siento que uno vive haciendo pininos para cumplir con todo…Felizmente el cambio de los tiempos también ha tocado al hombre, que hoy son más activos en el hogar y las cuestiones referidos a los hijos porque en casas en las que los dos trabajan no marchan las cosas si no es todo a impulso de dos…Por lo demás, en especial los hijos chicos…felizmente ¡hay abuelas!
    Te mando un abrazo,
    gracias por compartir tu punto de vista.
    Carol
    .

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